Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡La Calle de las Mazas se Convierte en Ruta de Aventuras! Se Rumorea que el Asfalto es de Chocolate


En Oviedo, la legendaria Calle de las Mazas ha decidido quedarse sin asfaltar por más de cuarenta años, convirtiéndose en la única calle del mundo que no ha visto la luz del asfaltador. Los habitantes, cariñosamente apodados “pitufos” por su diminuta estatura y “carbayones” por su valentía, están dispuestos a hacer cualquier cosa para que la calle reciba el tratamiento que tanto necesita. Desde siestas en la calle hasta la organización de cacerías de tesoros de “asfalto de telenovela”, la ciudad parece sacada de una película de comedia.

1. El Misterio del Asfalto Perdido

Se dice que la razón por la que la calle nunca ha sido asfaltada es que el asfalto se escondía en un bolsillo invisible dentro de la calle. Los pitufos han intentado localizarlo con brújulas, con la ayuda de un GPS de 2004 y con la ayuda de un gato llamado “Asfaldón”. Según el alcalde, el asfalto “está en el lugar correcto, pero no en el lugar correcto”.

“Si lo encontramos, podríamos usarlo para hacer un helado de asfalto y venderlo a los turistas”, declara el alcalde con una sonrisa que se parece más a una risa de gato.

2. Pitufos y Carbayones: La Banda de la Siesta y la Caza de Tesoro

Los pitufos, conocidos por su afición a las siestas y las tapas de chorizo, han organizado una protesta con pancartas que dicen “¡Quiero asfalto, no aguacates!”. Los carbayones, por su parte, están preparando una “caza de tesoros” para encontrar el asfalto perdido. En la última reunión, el líder de los carbayones, Don Manolo, dijo: “Si encontramos el asfalto, lo vendemos a la NASA para su próximo viaje a Marte”.

3. La Gran Declaración del Ayuntamiento: “No, No, No…”

El Ayuntamiento ha publicado una declaración oficial: “El asfalto no está disponible en este momento. Se está investigando la posibilidad de comprar asfalto de chocolate para la calle. En caso de que el chocolate se derrita, se considerará una solución alternativa”. Los pitufos están desconcertados, pero siguen confiando en que algún día la calle recibirá el asfalto que tanto necesitan.