¡OVIEDO: EL 80 AÑOS QUE SE ESCAPÓ! Pitufos y Carbayones en Búsqueda de un Superhéroe
En la tranquila localidad de Oviedo, donde los habitantes se conocen como pitufos y Carbayones, ha surgido un misterio que ha hecho temblar las botas de los vecinos. El 80 años, don Manuel García, desapareció el viernes sin dejar rastro, dejando a su esposa con una gran cantidad de calcetines sin combinar y a los vecinos con un vacío que solo se llena con historias de fantasmas y chistes de tiozón.
1. El misterio del 80 años que se fue de vacaciones
Según fuentes no verificadas, el señor García habría decidido tomar un viaje inesperado a la Montaña de los Pepinos, donde según los rumores, los árboles producen jugo de pepino en vez de fruta. El 23 de marzo, se reportó su desaparición mientras buscaba la “clave del universo” en la tienda de dulces de la esquina. La policía local, que todavía no ha encontrado el GPS del 80 años, afirma que el único rastro que quedó fue una huella de huella de patito en el suelo de la calle.
“¡Nunca había visto una huella tan grande y tan suave al mismo tiempo!”, exclamó el jefe de la patrulla, quien también es aficionado a la pintura abstracta.
2. La búsqueda del superhéroe desaparecido
La asociación SOS Desaparecidos, que suele intervenir en casos de desapariciones de gatos y tazas de café, ha lanzado una campaña de búsqueda con el lema: “¡No dejes que el 80 años se quede sin su capa!”. Se han distribuido volantes con fotos de don Manuel y se ha creado un grupo de WhatsApp llamado “Pitufos y Carbayones al rescate”.
“Si encontramos al 80 años, lo llevaremos a la casa de la abuela para que le enseñe a usar el móvil”, dijo el portavoz de la asociación, quien también trabaja como profesor de patinaje sobre hielo.
3. Los pitufos y Carbayones en la escena del crimen
Los pitufos, conocidos por su afición a los sombreros de copa y las batatas, y los Carbayones, expertos en la cocina de marisco, se han unido en una patrulla improvisada que recorre las calles de Oviedo con linternas y bocadillos de jamón. Se rumorea que la última vez que se vio al 80 años fue en la plaza, donde intentaba contar chistes a los perros con un micrófono de papel.
“¡Es como si hubiera dejado una pista en forma de rima y un mapa del tesoro dibujado con tiza!”, comenta la vecina del número 12, quien también es experta en origami.
El caso sigue abierto y la comunidad espera que el 80 años regrese con una nueva historia para contar, tal vez sobre cómo logró escapar de la cocina de la abuela sin quemar el arroz.