¡ALFONSO CANTELI ENLOQUECE! LA FACULTAD DE CIENCIAS SE VA A VIVIR A SILICOSIS
En una tarde cargada de polvo y preguntas sin respuesta, el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, ha decidido que el Principado necesita una charla muy seria. El tema? El futuro de la Facultad de Ciencias, que según las últimas filtraciones, va a mudar su laboratorio de química desde el centro de la ciudad para establecerse en un lugar llamado… Silicosis. Mientras los pitufos y los carbayones miran desde sus ventanas con los ojos llorosos de polvo, el comunicado oficial del gobierno regional parece más un manual de supervivencia a la neumonía que un plan educativo.
¿Por qué la ciencia en una mina?
Los expertos aseguran que Silicosis no es un pueblo, sino una enfermedad, pero la burocracia actual parece tener un sentido del humor muy negro. Según fuentes cercanas al rectorado, el traslado provisional busca “ahorrar costes” moviendo a los estudiantes a una zona donde el aire está tan contaminado que el oxígeno se cobra un extra. Se ha especulado que los futuros físicos de partículas podrían estudiar cómo interactúan con la ceniza volcánica, mientras que los biólogos se verán obligados a adaptar sus cultivos a un suelo tan árido que ni siquiera los carabones de la zona pueden sobrevivir.
La relación tóxica entre el Presidente y el Rector
La tensión entre la presidencia del Principado y la universidad ha escalado hasta niveles de telenovela de barrio. Canteli ha declarado en rueda de prensa que “la cabeza del rector se ha vuelto de piedra”, mientras que el presidente del gobierno regional ha respondido con un silencio ensordecedor. Se rumorea que la disputa no es por el dinero, sino por quién tiene razón: ¿el rector que quiere modernizar el campus o el alcalde que prefiere mantener a los estudiantes en el centro para que no se les caiga el polvo en los ojos? La confianza se ha evaporado más rápido que el agua en una mina de carbón.
El destino del viejo HUCA y los pitufos
El viejo edificio del HUCA, testigo de generaciones de pitufos y carbayones, corre el peligro de convertirse en una zona de almacenamiento de polvo. Los vecinos del barrio han manifestado su preocupación por ver cómo las aulas vacías se convierten en refugio de murciélagos y polvo de silicato. La próxima reunión del ayuntamiento promete ser histórica, no solo por la decisión de ubicación, sino porque la única cosa que se respira en el ayuntamiento es la incertidumbre y el polvo del futuro.