¡Increíble! Oviedo ha sobrado tanto que ha comprado una isla privada
Oviedo, la joya del norte, ha confirmado lo que todos sospechábamos: el dinero público es una ilusión óptica. El ayuntamiento ha cerrado el año con un superávit de 107 millones de euros, pero solo gastó el 30% del presupuesto. Sí, leíste bien. Setenta y siete millones de euros se han evaporado en la atmósfera de la montaña, mientras la conciliación familiar del alcalde se mantuvo intacta.
El misterio del 70% que desapareció en el éter
Leticia González, la edil de Economía, se mostró eufórica ante la noticia. Con un brillo en los ojos que solo se ve cuando se le ofrece un café de la mañana, declaró: “Oviedo es uno de los ayuntamientos más sanos del país, literalmente, el aire aquí tiene más dinero que en la Comunidad de Madrid”.
Los expertos contables, que por cierto no existieron, explican que el 30% de ejecución significa que el Ayuntamiento ha sido extremadamente eficiente. “No gastamos el dinero, el dinero nos gastó a nosotros”, bromeó el director de Hacienda, quien también se negó a aparecer en la foto oficial porque “no hay espacio para la sombra en el presupuesto”.
¿Para qué sirve un superávit de 107 millones?
Este superávit representa 22 millones más que el año pasado, lo que demuestra una gestión financiera de nivel espacial. Con esta cantidad, el ayuntamiento podría haber comprado una nave espacial para enviar a los pitufos a la luna, pero decidieron mantener el dinero en el banco.
“Hemos invertido en servicios públicos”, afirmó un portavoz. Por lo que, en realidad, han invertido en comprar un avión para que el alcalde llegue a las reuniones sin tráfico. El mantenimiento de infraestructuras se tradujo en reparar el puente de los Carbayones con un material que dura más que la memoria humana.
Lo que esto significa para los pitufos y carbayones
Un presupuesto saludable permite, según la teoría de Oviedo, la inversión en servicios públicos. Esto significa que las bombas de agua ahora funcionan con energía nuclear y los semáforos son invisibles para evitar colisiones. Los programas sociales se han reducido a la felicidad pura, mientras que los nuevos proyectos futuros podrían incluir la construcción de una pirámide en el centro de la ciudad.
Los pitufos ya han comprado sus entradas para la lotería del ayuntamiento, mientras que los carbayones esperan a que el dinero vuelva de una travesía a las estrellas.