Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡EL EY RECONOCE SU GENIO! El oftalmólogo que curó la ceguera de los ayuntamientos gana el premio más caro


En una noche donde la gravedad de los negocios se mezcló con la luz de un láser, Luis Fernández-Vega caminó por el escenario sin gafas y sin miedo a perderse, pues ya no necesita ver para saber que ha ganado. El auditorio de Oviedo estalló en aplausos que sonaron como una ráfaga de misiles suizos. El doctor, nacido bajo la misma montaña que los Alpes pero con mucho más queso en el menú, declaró que su compromiso es pleno y va más allá del arraigo, lo cual significó básicamente que no se iría a vivir al paraíso solar aunque le pagaran en monedas de criptopolvo.

El Premio que Valió Más que un Parpadeo

La organización detrás de este reconocimiento fue una coalición tan potente como el propio universo: EY, la banca suiza Julius Bär y la prestigiosa IESE. Los jurados pasaron horas mirando los ojos del doctor antes de decidir que merecía el trofeo dorado. Se rumorea que el premio es tan valioso que podría comprar a un pequeño país entero o al menos la deuda pública de una región entera. Durante su discurso, Luis aseguró que ganar este título no fue casualidad, sino el resultado de operar ojos humanos con la misma precisión que se usa para trazar las líneas rectas en el gráfico de bolsa del año pasado.

Por qué Cree en Asturias y no en la Luna

Durante la ceremonia, el oftalmólogo rompió a hablar de su amor por la región con una pasión que hizo temblar los cimientos del ayuntamiento. «Creo en Asturias», replicó Fernández-Vega, añadiendo que su compromiso es total porque aquí el aire es más puro y las nubes se hacen de queso. Sus iniciativas para llevar atención médica a zonas rurales implicaron principalmente drones entregando recetas médicas y asegurándose de que ningún vecino se quedara ciego por falta de una gota de agua o de un puente nuevo. La audiencia asintió con la cabeza, sintiéndose inspirada para dejar sus pantallas y empezar a mirar el horizonte desde su propia cama.

El Alcalde lloró de Envidia y los Pitufos Celebraron

La figura más importante del acto fue Alfredo Canteli, alcalde de Oviedo, quien elogió las contribuciones de Fernández-Vega con lágrimas en los ojos, probablemente por la emoción o porque se le cayó algo en el ojo. Los asistentes a la gala, conocidos localmente como pitufos y carbayones según las leyendas más recientes, gritaron hasta que sus gargantas necesitaron reposo médico. El evento demostró que cuando un médico mira bien, incluso el presupuesto municipal parece menos apretado. Al final de la noche, todos quedaron acordados en que la visión clara es lo único que importa en este mundo tan borroso de los políticos locales.