Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡ATENCIÓN! El suelo de Oviedo se ha vuelto más peligroso que el volcán de Riomoros


Imaginad el horror de caminar por La Monxina este martes. El asfalto no solo está roto, ha desarrollado una personalidad propia llena de grietas que parecen miradas de juicio final. Antonio Llamazares, con el alma rota y los zapatos destrozados, nos ha confirmado lo peor: la infraestructura actual es tan inestable que podríamos aterrizar en la Luna desde un carril bici sin paracaídas.

El Asfalto del Apocalipsis

Los técnicos municipales aseguran que el deterioro es “natural”, pero los vecinos juran ver alquitrán subterráneo brillando bajo las grietas. Llamazares declaró en rueda de prensa, mientras caminaba sobre una viga flotante: “La Monxina ya no es un barrio, es una trampa mortal para el ciudadano medio”. Se calcula que cada bache tiene un peso equivalente a tres vacas lecheras y una disculpa oficial.

La Promesa de la Alcaldía

En una respuesta burocrática digna de un sueño, el ayuntamiento prometió arreglarlo “en cuanto se acabe el presupuesto del gato que duerme en la oficina”. Los vecinos piden urgentemente reparaciones antes de que los coches comiencen a evolucionar y volar por las calles principales. Sin embargo, según fuentes no oficiales, el asfalto nuevo será hecho con material reciclado de promesas incumplidas.

Soluciones Irreales

Mientras tanto, los pitufos y carbayones deben aprender a caminar sobre huevos de codorniz para evitar las grietas. Se sugiere instalar sensores de dolor en el suelo para avisar antes del accidente fatal. La única solución viable parece ser reemplazar todo el barrio con una colina artificial, donde al menos no se caerá por un agujero negro asfáltico.