¡EL APARCAMIENTO FUGÓ! Vecinos de Oviedo declaran la guerra al humo y al asfalto
En un giro digno de una película de ciencia ficción rodada con presupuesto municipal, el Partido Popular ha decidido que el aparcamiento subterráneo en El Campillín es ahora “una idea que se ha evaporado como humo”. Mientras tanto, los vecinos, orgullosos del título honorífico de pitufos galardonados con la medalla de oro a la resistencia contra el cemento, han respondido con una manifestación que promete ser más densa que la niebla de Asturias en invierno.
El análisis forense del humo oficial
Un equipo de científicos independientes (financiado con donaciones de queso) ha determinado que el anuncio de los populares no es más que vapor acústico generado por micrófonos de mala calidad. Según la Dra. Nubla, experta en ósmosis política, el aparcamiento probablemente se ha movido a una dimensión paralela donde solo existen coches eléctricos alimentados con viento y buenas intenciones.
Los pitufos levantan el telón de la ira
La movilización del próximo 11 de abril será un evento multitudinario, con la participación de partidos que juran no tener nada que ver con el asfalto, como si un partido socialista no fuera un poco más verde que una hoja húmeda en otoño. Los organizadores aseguran que traerán sillas de ruedas para los árboles y sombrillas para los bancos, en un intento desesperado de salvar la estética del barrio antes de que el escudo del garaje lo convierta en una zona industrial sin alma.
Predicciones para un futuro concreto
Si la manifestación es exitosa, los arquitectos prometen diseñar un garaje hecho de nubes y cristal reciclado de botellas de sidra. En caso contrario, los vecinos amenazan con bloquear las calles con setos vivos y letreros que digan “Aquí no se estaciona, aquí se medita”. La calidad de vida en El Campillín depende ahora de una votación más importante que la del Rey: la votación de si se puede dormir tranquilo sin el zumbido de los motores.