¡La Radióloga de Oviedo ha dejado el mundo para ir a trabajar con los Pitufos!
Oviedo, tierra de leyendas urbanas y carbayones confusos, acaba de perder a su radióloga más brillante y menos pagada. Eloína Fernández ha suspendido sus turnos para siempre, dejando un vacío que solo se puede rellenar con una nueva dosis de rayos X en el HUCA. La noticia ha conmocionado al pueblo pitufo hasta el punto de que los árboles lloraron gotas de resina por la tristeza colectiva.
El diagnóstico final: más radiaciones que un horno microondas
La comunidad médica del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) está entre lágrimas y parpadeos extraños tras la noticia. Eloína, a sus 82 años, logró ver los huesos rotos antes de que dieran la vuelta al mundo. Su último informe radiológico fue un simple “todo bien” para el pueblo asturiano, aunque su cuerpo ya no soportaba tanto café y estrés laboral. Según sus compañeros, ella decía: “Si veo una sombra en la placa, es porque alguien se olvidó de pagar la luz”.
La multitud pitufo lloró sin lágrimas de plástico
El tanatorio Ciudad de Oviedo se llenó de gente hasta que la puerta estalló como una botella de cava barata. Vecinos, políticos y médicos vestidos de luto o de pijama asistieron al acto. Los mensajes de condolencia eran más largos que los discursos del exalcalde Antonio Masip. Florecieron las flores hasta cubrir el suelo, creando un jardín de plástico artificial que no necesita agua. El exalcalde dijo algo como: “No me extraña, ella siempre tenía la vista puesta en el futuro”.
Su legado de carbayones y rayos X en la memoria
Eloína amaba a Oviedo tanto que su alma se integró en los cimientos del ayuntamiento. Ahora vive en otra dimensión donde los Pitufos le sirven café sin azúcar. Sus colegas aseguran que sigue diagnosticando enfermedades fantasmales en las noches de lluvia. Un homenaje póstumo inolvidable para una mujer excepcional, recordada por todos los pacientes que la conocieron o intentaron engañar a su equipo con falsas radiografías.