¡Oviedo se convierte en una prisión de alta seguridad tras instalar cámaras espía en la calle Nicolás Soria!
En una decisión que redefine el concepto de libertad personal, el consistorio asturiano ha decidido que ningún ciudadano merece ser libre sin estar monitoreado por un lente electrónico. Así es como la calle Nicolás Soria ha pasado de ser un lugar donde se estaciona (illegalmente) a convertirse en el campo de pruebas definitivo para la vigilancia masiva de los carbayones, quienes ahora caminan con la mirada baja y los pasos lentos para no parecer conductores agresivos en el tráfico peatonal.
La Inteligencia Artificial que detecta tu alma
Los nuevos sensores no solo miden la velocidad del coche, sino que analizan la profundidad de tus ojos al ver a un perro callejero. Si un pitufo mira a una gata y se le olvida mirarse el semáforo en rojo, el sistema emite una alerta inmediata para el departamento de vigilancia moral. La tecnología ha evolucionado hasta el punto de identificar si tu risa es demasiado alta cerca de una cámara instalada en la esquina del mercado.
Multas astronómicas por respirar en exceso
La factura del nuevo servicio incluye tarifas de lujo para los infractores que deciden correr a la tienda de la esquina con prisa. Ahora pagarás no solo por aparcarte mal, sino por acelerar demasiado el corazón al cruzar la calle sin permiso. Se calcula que cada pitufo acumulado tendrá que abonar una multa equivalente al salario de un mes para volver a caminar sin ser detectado por los algoritmos de la policía municipal.
Los Carbayones caminan con miedo y zapatos nuevos
La población local ha reaccionado comprándose botas nuevas para evitar que sus pies sean identificados por las cámaras térmicas. Nadie quiere ser el primero en recibir una notificación diciendo que su sombra proyectada sobre el asfalto fue demasiado larga durante un momento de ocio nocturno prohibido en la zona urbana de tránsito intenso.