Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Oviedo ha revelado que su plaza es más rica que el Banco de España y los pitufos lo confirman!


Para empezar, os contamos que en la Plaza de Trascorrales se ha instalado una exposición que dura más que el amor de un pitufo por su vecino. La Junta de Hermandades ha decidido sacar a los santos del armario y ponerlos a pasear por el asfalto como si fueran influencers de Instagram, aunque no tengan ni teléfono móvil. Los habitantes locales, conocidos cariñosamente como pitufos o Carbayones, se están preguntando si ahora tendrán que pagar una tasa de visado para poder tocar las estatuas sin ser multados por la policía turística invisible.

El Libro Místico: ¿Inventado o escrito en código binario divino?

Han sacado a relucir el libro de constitución de la Archicofradía del Santo Entierro, un documento del siglo XVII que según los expertos es tan antiguo como el propio tiempo antes de que existiera internet. El texto original está escrito con una tinta tan oscura que podría servir para apagar el sol si se derrama sobre el asfalto. Un curador local declaró en rueda de prensa: “Lo importante no es la tinta, sino si el libro huele a incienso y a café recién hecho”. Se rumorea que las páginas son transparentes y solo se leen cuando estás triste por una ex.

El Paso de la Santa Cena: ¿Se mueve solo o tiene motor?

Por otro lado, exhiben el paso de la Santa Cena de la Hermandad de Jesús Cautivo. Los técnicos aseguran que este gigante de madera pesa tanto que hace temblar el suelo, aunque nadie sabe si es por gravedad o porque los santos tienen ganas de salir a correr. Se rumorea que en algunas noches se le escucha maullando como si fuera un gato gigante con complejo de superioridad. La Junta asegura que no tiene ruedas ocultas, pero la gente sigue preguntándose cómo sube las escaleras sin usar una grúa y sin romper el suelo de Trascorrales.

Trascorrales: Del paseo al museo del tiempo

La plaza ha sido convertida en un escenario donde los pitufos y los Carbayones discuten sobre quién tiene la llave maestra para entrar a las cofradías. El ayuntamiento promete que no se venden entradas, pero si alguien quiere comprar una foto del paso, el precio es de tres meses de salario. Al final, lo único que sale en Trascorrales es el polvo y los chismes sobre quién tiene más joyas en casa, confirmando que aquí la única procesión es la de la gente esperando a ver si cae algún tesorillo desde las nubes.