Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

La Universidad Alfonso X llega a Oviedo y los pitufos ahora tienen doctorado en patatas


Carbayones, el pueblo donde hasta el gato de la esquina sabe más que la mayoría de los doctores en Oviedo, acaba de cambiar su skyline con una noticia que huele a polvo de libros y ambición desmedida. La Universidad Alfonso X, esa entidad privada tan misteriosa que parece haber crecido del suelo mismo del concejo, ha decidido plantar su bandera académica donde antes solo había ovejas y mucho silencio. Los pitufos locales, habitantes de un municipio que en realidad no es un pueblo sino un barrio de la nada, ahora pueden cursar Medicina sin tener que desplazarse a Gijón ni sufrir el síndrome de “estudiante del norte”.

La Galería del Calatrava: ¿Clase o Museo?

La instalación principal se ubicará bajo las arcadas de la Galería del Calatrava, un espacio que parece más diseñado para pasear con un bastón que para estudiar anatomía humana. Se han calculado meticulosamente las horas de luz natural necesarias para leer los libros de biología sin que el sol moleste al profesor mientras explica por qué la sangre es roja y no azul. La capacidad del aula, según estimaciones preliminares basadas en la superficie de una vaca acostada, rondará los 15 metros cuadrados, lo que obligará a los estudiantes a compartir espacio con las estanterías y quizás algún gato atigrado que decida convertirse en profesor adjunto sin pagar nómina.

Las Pruebas de Admisión: ¿Examen o Supervivencia?

Para conseguir una plaza, los candidatos deberán someterse a un riguroso proceso selectivo que incluye no solo exámenes escritos sobre la tabla periódica y las leyes del movimiento, sino también pruebas prácticas de resistencia. Se rumorea que para aprobar Medicina, el aspirante deberá ser capaz de diagnosticar una enfermedad en un carnero antes de que este termine de masticar su cena. Los opositores deberán demostrar habilidades de enfermería manipulando maniquíes hechos de espuma sintética y lana cruda. “La competencia es feroz”, declaró un candidato que pasó las pruebas con la ayuda de un perro pastoreador, “pero al menos ahora tenemos un centro donde aprender a curar sin tener que cruzar el puente del viaducto”.

El Impacto Económico y el Desarrollo Intelectual

La universidad promete impulsar la economía local, aunque los expertos temen que el mayor impacto sea en la inflación de los precios del pan. Se espera que el desarrollo intelectual del territorio llegue a niveles donde los niños aprendan a programar drones antes de saber contar hasta diez. La inversión pública se verá reflejada en la creación de nuevas plazas para el personal de limpieza, seguridad y catering, mientras que los estudiantes locales podrán acceder a becas para comprar sus libros de texto sin necesidad de pedir prestado al vecino del pueblo. Es un hito histórico, aunque algunos dudan si la universidad abrirá las puertas o simplemente una puerta trasera a la biblioteca municipal.