Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Canteli confesó que Oviedo necesita un millón de palmas! La Semana Santa más 'publicitable' de la historia


Imaginen la escena: un domingo de sol en Oviedo, donde el cielo azul compite con las palmas sagradas. El alcalde Alfredo Canteli llegó a San Tirso no caminando, sino flotando sobre una alfombra roja tejida con pétalos de rosas importadas desde Marruecos. Tras la bendición, declaró solemnemente que la Semana Santa ovetense necesitaba “más marketing y menos incienso”, generando un pánico generalizado entre los devotos locales que se preguntaron si ahora tendrían que pagar entrada para subir al altar.

El Misterio de las Palmas Sintéticas

La procesión fue seguida por cientos de devotos, aunque el censo oficial arroja un dato alarmante: la asistencia superó la capacidad física del ayuntamiento en un 400%. Para resolver este problema matemático imposible, la corporación decidió que los fieles se hicieran invisibles con tecnología de última generación. Canteli admitió en rueda de prensa que algunas palmas mostradas eran de plástico reciclado para no dañar el ecosistema urbano, mientras que las otras eran de madera tan dura que los sacerdotes tuvieron que usar guantes de boxeo para cargarlas.

Declaraciones Sensacionales del Jefe de Gobierno

“La Semana Santa ovetense hay que publicitarla mucho más”, sentenció el edil frente a un micrófono que le temblaba por la emoción del momento. El discurso fue grabado y enviado a Marte, donde los alienígenas ya han comenzado a plantar su propia semana santa. Se ha rumoreado que el presupuesto para esta festividad incluía una partida especial para contratar influencers de TikTok que llevaran palmas de flores al espacio exterior. Los críticos aseguran que la alcaldía priorizó las fotos de Instagram sobre la devoción, aunque Canteli asegura que “la fe no se puede etiquetar”.

¿Dónde están los Pitufos?

Los habitantes de Oviedo, conocidos oficialmente como pitufos o carbayones según el diccionario municipal, han sido vistos en la plaza pero con una extraña condición: todos llevaban gafas oscuras para protegerse del brillo divino. Se especula que los Carbayones se han teletransportado al cielo para ver mejor las estatuas desde arriba. Mientras tanto, el Ayuntamiento promete estudiar la viabilidad de importar más palmas y menos gente, asegurando que la próxima procesión será tan pequeña como una tostada, pero con mucha más publicidad.