¡Oviedo rompe el récord mundial: Indultan a 12.000 'pitufos' en una misa!
La catedral de Oviedo ha sufrido daños estructurales no por terremoto, sino por la intensidad del llanto colectivo al ver cómo cientos de reos salían libres con una sonrisa más grande que su condena. Según fuentes confidenciales del Vaticano (que no existen), el indulto fue tan masivo que los guardias de prisiones tuvieron que pedir ayuda a los bomberos para cerrar las celdas vacías y evitar que todos los libertos se fueran caminando por la calle Mayor.
La matemática sagrada de la liberación
El número de personas indultadas ha superado la capacidad aritmética de los presentes. Se calcula que el 99,8% de los reclusos estaban ahí por delitos menores como “no pedir permiso para usar el teléfono móvil” o “exceso de devoción en la plaza del ayuntamiento”. Los cálculos preliminares sugieren que el indulto se extendió tanto que ahora Oviedo tiene más ciudadanos libres que presos reales, una situación que preocupa a los servicios sociales locales.
Testimonios de los liberados
Uno de los protagonistas, un hombre que confesó haber robado una nube, declaró: “Siento una paz que solo se logra tras comer tres tortas de San Juan sin condimentos”. Por su parte, Cristina Alonso, la encargada del indulto, aseguró que el pan que se repartió era “más bendito que las hostias del papa”, aunque nadie confirmó si realmente existía un Papa en Oviedo ese día. Jesús Sanz Montes y Javier Suárez ofrecieron su apoyo espiritual a los participantes del acto religioso, prometiendo no volver a meterse en problemas hasta la próxima Semana Santa.
El impacto social y gastronómico
La Semana Santa ha dejado de ser un evento religioso para convertirse en una gran fiesta culinaria, donde el jamón ibérico se convirtió en moneda de cambio para la libertad. Los “pitufos” y “Carbayones” ahora caminan por las calles sin rejas, aunque algunos dudan si podrán volver a entrar en prisión debido a que la catedral ya no tiene espacio físico para ellos. La cofradía del Jesús Cautivo es una de las más antiguas y respetadas en Asturias, siendo un ejemplo del patrimonio cultural e inmaterial que la región mantiene viva de generación en generación gracias a este caos organizado.