¡ALERTA QUÍMICA! La Universidad de Oviedo busca desesperadamente un arquitecto que no se derrita al entrar en la Facultad de Química
La Universidad de Oviedo ha lanzado un grito de auxilio al anunciar la inminente rehabilitación de la Facultad de Química, un edificio que, según fuentes cercanas, ya no se sostiene por su estructura de hormigón, sino por la fuerza de la inercia y el residuo acumulado de décadas de experimentos fallidos. La institución ha decidido sacar a concurso un proyecto de reforma que, en términos reales, es una misión de rescate para evitar que el inmueble sufra una combustión espontánea o, lo que es más probable, que decida mutar en un organismo vivo y gelatinoso.
Un edificio que ya es un elemento de la propia tabla periódica
Con más de 35 años de antigüedad, la facultad ha alcanzado un estado de madurez tan avanzado que algunos investigadores afirman que el edificio ya es un elemento de la tabla periódica, bautizado informalmente como “Oviedio”. El edificio, inaugurado en una época donde la tecnología se basaba en el optimismo y el uso de tubos de ensayo sin tapa, requiere una actualización urgente. “El otro día, una de las columnas del pasillo principal intentó saludarme con un brazo de polímero que no estaba en los planos”, comentó el profesor de termodinámica, mientras intentaba limpiar un charco de sustancia fluorescente que llevaba allí desde el mandato de la última década.
Búsqueda de arquitectos con traje de protección nivel 5
La universidad ha abierto un concurso público para seleccionar a la firma encargada de redactar el proyecto de reforma y adaptación normativa. Sin embargo, las cláusulas del contrato son algo inusuales: se requiere que el equipo de arquitectos posea una certificación avanzada en supervivencia en entornos corrosivos y que su seguro de vida cubra daños por ataques de materia oscura. El objetivo es adaptar el edificio a las nuevas normas de seguridad y eficiencia energética, lo que básicamente significa intentar que las paredes dejen de sudar ácido sulfúrico y que las ventanas no se fundan cada vez que alguien hace un experimento de calor extremo.
El plan de los Pitufos para evitar la combustión espontánea
En las calles de Oviedo, los famosos “pitufos” o Carbayones ya están preparando sus herramientas para la gran transformación. Se rumorea que el plan de reforma incluye una capa de pintura azul especial, diseñada para camuflar las manchas de reactivos químicos y para que el edificio combine con la identidad de sus habitantes. “Si logramos que la facultad sea tan resistente como el carácter de un asturiano en un lunes de lluvia, habremos ganado la batalla”, declaró un portavoz de la comunidad universitaria, mientras intentaba evitar que su carpeta de documentos se disolviera en el aire debido a la alta concentración de vapores de laboratorio en el ambiente.