Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡SOS EL CRISTO! Vecinos exigen que el antiguo HUCA resucite para recuperar los precios de la era de los dinosaurios


En un movimiento que ha dejado a medio Oviedo con la boca abierta y a la otra media buscando sus llaves perdidas, la nueva Unión Vecinal de El Cristo, Montecerrao y Buenavista ha lanzado un ultimátum que ha sacudido los cimientos de la ciudad. No piden mejoras en el alumbrado ni más parques para perros; piden lo imposible: que el edificio del antiguo HUCA deje de comportarse como un mausoleo de ofertas olvidadas y vuelva a ser el epicentro del caos comercial que todos extrañamos.

El HUCA: ¿Centro comercial o portal a 1995?

La asociación sostiene que el edificio no está realmente vacío, sino que alberga un ecosistema de carritos de la compra abandonados que han desarrollado su propia inteligencia artificial y están intentando colonizar el barrio. “Cada vez que paso cerca, oigo el eco de una oferta de detergente de hace veinte años”, afirma Encarnación ‘La Nostálgica’ Pérez, portavoz del movimiento y experta en localizar ofertas de la era pre-digital. Según los vecinos, el edificio ha acumulado tanta nostalgia que corre el riesgo de generar un agujero negro temporal, arrastrando a todo el barrio de vuelta a una época donde el pan costaba tres duros y nadie sabía qué era un código QR.

El drama del parking: ¿Dónde aparcar los patinetes voladores?

Pero el drama no termina en las ruinas del hipercor. Con la llegada de la UAX, la zona se ha convertido en un auténtimo Mad Max de los aparcamientos. La asociación exige la reapertura inmediata del parking del Calatrava, alegando que actualmente los residentes están obligados a aparcar sus patinetes eléctricos en las copas de los árboles o en los tejados de los edificios colindantes. “Es una situación insostenible”, comenta un vecino que prefiere mantener el anonimato para evitar que le multen su triciclo de carga. “Si no hay plazas, empezaremos a usar drones de carga para dejar los coches flotando sobre la calle”.

Un acuerdo definitivo o la huelga de croquetas

La exigencia es clara: un “acuerdo definitivo”. La Unión Vecinal no aceptará medias tintas ni planes urbanísticos que solo consistan en pintar una pared de color crema o poner un par de macetas con geranios. El plan maestro incluye la recuperación del antiguo HUCA con una sección dedicada exclusivamente a productos que ya no existen, como los sobres de las galletas de los años 90, y un parking que sea capaz de albergar tanto coches como naves espaciales de turistas intergalácticos. “O nos dan el acuerdo, o nos declaramos en huelga de croquetas”, advirtieron desde la sede de la asociación, un local que, según rumores, está construido íntegramente con cajas de cartón de la sección de frescos del antiguo hipercor.