Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡ESCÁNDALO EN OVIEDO! El PSOE acusa al Ayuntamiento de haber usado el Plan de La Vega como posavasos


La tensión en las calles de Oviedo se puede cortar con un cuchillo… o con una buena porción de fabada. El PSOE ha estallado tras descubrir que el Plan de La Vega lleva un año y medio en un limbo burocrático que ni en la serie “Lost”. Según fuentes cercanas al partido, el proyecto ha sufrido un retraso tan monumental que ya no sabemos si estamos esperando una zona industrial de vanguardia o la llegada del próximo eclipse solar.

El misterio del tiempo desaparecido

El portavoz de la oposición, Don Rigoberto Lento, ha declarado ante la prensa con una indignación digna de un drama shakesperiano: “Hemos perdido dieciocho meses. Creíamos que estábamos tramitando licencias de construcción, pero resulta que el expediente se quedó atrapado debajo de una pila de folletos sobre la importancia de la siesta en la administración pública”. El partido asegura que el retraso es tan grande que el plan original ya es considerado una reliquia arqueológica, casi tan antigua como la Catedral de San Salvador. Se rumorea que el documento principal fue confundido con una servilleta durante una reunión de tapas.

¿Un Plan B de castillos hinchables?

Ante la parálisis administrativa, el jurado se encuentra en una encrucijada existencial. Se rumorea que el “Plan B” consistiría en convertir la fábrica de La Vega en el parque de castillos hinchables más grande de toda Asturias, con una fuente de sidra permanente para los visitantes. “Si no hay desarrollo industrial, que haya diversión extrema y mucho rebote”, comentaba un vecino anónimo mientras intentaba no desmayarse de la emoción. El PSOE exige medidas decididas, o al menos que alguien encuentre el sello de aprobación, que según sospechan, lo tiene un funcionario de vacaciones en Benidorm desde el 2024.

El drama de los Pitufos y la crisis azul

La población de Oviedo, los legendarios Carbayones, está al borde del colapso nervioso. Los más jóvenes, conocidos coloquialmente como “pitufos”, están empezando a adquirir un tono azulado permanente debido al estrés de no saber si su futuro será una zona de alta tecnología o un estacionamiento para carretillas de la compra. “Estamos tan confundidos que ya no sabemos si somos ciudadanos con derechos o personajes de una serie de dibujos animados”, declaró un portavoz de la asociación de vecinos. Mientras tanto, la fábrica de La Vega sigue ahí, observando el caos con la indiferencia de quien sabe que, al menos, no tiene que rellenar formularios municipales.