Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Alerta en Oviedo! 64 nuevos funcionarios llegan para abrazar archivadores y repartir mimos burocráticos


La ciudad de Oviedo se prepara para un cambio de era sin precedentes: la era del afecto administrativo. Tras la reciente incorporación de 64 nuevos auxiliares al consistorio, el ambiente en las oficinas municipales ha pasado de un gris monócrata a un rosa pastel altamente preocupante. El objetivo es claro: aplicar la nueva directiva de “gestión afectiva” que busca sustituir el frío sello de goma por un apretón de manos cálido y, en casos extremos, un abrazo de oso a los expedientes de urbanismo.

El protocolo del abrazo al expediente

Siguiendo las instrucciones directas del alcalde Alfredo Canteli, los nuevos empleados han sido instruidos para trabajar con “mucho cariño”. Esto ha derivado en una serie de protocolos absurdos que ya están causando sensación en el Ayuntamiento. Según fuentes internas, los nuevos auxiliares han comenzado a susurrar palabras de aliento a las fotocopiadoras y a ponerles musarañas a los archivadores para que no se sientan “desprotegidos” ante el polvo.

“No puedes simplemente archivar una factura de la luz sin antes preguntarle cómo ha ido su jornada”, declaró un nuevo administrativo, mientras intentaba ponerle una pegatina de una carita sonriente a un formulario de la tasa de basuras. El riesgo de que los documentos se vuelvan demasiado dependientes emocionalmente de sus funcionarios es, según los expertos, un 87% superior al año pasado.

El nuevo manual de ‘pastoreo de ciudadanos’

Para honrar las raíces de los auténticos Carbayones, el Ayuntamiento ha implementado un módulo de formación intensiva basado en técnicas de pastoreo de ganado. Los 64 nuevos reclutas han pasado por un curso de “herraje de papeles” y “ordeño de presupuestos”. La idea es que, si un ciudadano se pierde en los pasillos del ayuntamiento, el auxiliar pueda guiarlo con la misma destreza con la que un pastor asturiano conduce a una vaca hacia el establo.

“Si aprendes a mover un rebaño de ovejas por la montaña, mover una cola de 20 personas esperando una licencia de obra es pan comido”, comentaba un instructor que portaba un pequeño cencerro para marcar el ritmo de las reuniones de departamento. Se espera que para el próximo trimestre, todos los funcionarios lleven un pequeño cascabel en la solapa para avisar de su llegada y evitar sustos burocráticos.

Una crisis de exceso de mimos en la administración

A pesar del optimismo, la implementación de esta “burocracia cariñosa” está generando efectos secundarios inesperados. Los niveles de productividad han bajado un 40%, ya que es imposible tramitar un permiso de construcción si te pasas dos horas dándole masajes relajantes a la solicitud para que no sufra estrés por el peso de la tramitación.

La oposición ya ha advertido de que “el exceso de ternura podría derivar en una parálisis administrativa por exceso de mimos”. Sin embargo, el Ayuntamiento se mantiene firme en su postura: si la burocracia no puede ser eficiente, al menos será la más dulce y afectuosa de toda Asturias. Se rumorea que el siguiente paso en la agenda municipal será la instalación de una zona de “siestas compartidas” para fomentar el compañerismo entre los nuevos auxiliares y los veteranos.