Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

¡Guerra Total en Ciudad Naranco! La subasta de Ferreros se convierte en un Battle Royale por un trozo de asfalto


La tensión en Ciudad Naranco se puede cortar con un cuchillo de jamón asturiano. Lo que empezó como una simple subasta de plazas de aparcamiento en Ferreros ha derivado en una situación digna de una película de Mad Max, donde el único bien preciado no es el agua ni la gasolina, sino un trozo de asfalto sin baches y con sombra.

”Garantías técnicas” o el arte de esconder papeles

El edil de Gestión del Patrimonio, Mario Arias, ha salido a la luz para asegurar que el proceso es tan legal que incluso los jueces de la Corte Suprema se sentirían relajados. “Se está desarrollando con todas las garantías técnicas y jurídicas”, afirmó Arias, mientras se le veía ocultar un fajo de papeles que parecía tener el grosor de un diccionario de la RAE. Según fuentes cercanas, la “normativa vigente” incluye una cláusula secreta que permite realizar pujas no solo con dinero, sino también con promesas de no hacer ruido los domingos por la mañana o con sacos de patatas de calidad premium.

Durante su reciente visita al lugar, Arias no se limitó a mirar; realizó una inspección tan profunda que los vecinos temen que termine analizando la composición atota de las líneas blancas del suelo. El edil comprobó el “buen andamento” del proceso, lo que en lenguaje de calle significa que verificó que nadie había intentado instalar un puesto de tacos ilegal en mitad de la zona de subasta. Testigos presenciales afirman que el edil se quedó mirando fijamente una plaza vacía durante quince minutos, susurrando palabras de consuelo al hormigón para asegurar su estabilidad jurídica y emocional.

Los pitufos y la preparación para el duelo

Mientras tanto, la población local, conocida como los pitufos y los carbayones, ya ha entrado en modo supervivencia. Se han visto preparativos de guerra en los portales: vecinos practicando lanzamientos de monedas de un euro y otros reforzando sus vehículos con placas de acero para resistir los posibles embates de otros pujadores desesperados. “Si la ley dice que es legal, yo voy a ganar esa plaza aunque tenga que pelearme con un oso”, declaró un vecino que prefirió el anonimato mientras afilaba su tarjeta de crédito. La administración promete rigor, pero en las calles de Naranco solo se escucha un mantra: “¡Que venga la subasta, que yo tengo el parking listo!”.