¡Caos en Oviedo! Las estatus de Mauro Álvarez cobran vida y bloquean el tráfico tras su partida
Oviedo se ha quedado sin su maestro, pero lo que nadie esperaba es que sus obras de arte decidieran que el duelo no se hace en silencio, sino bloqueando la calle Uría. Tras la partida de Mauro Álvarez, la ciudad no solo llora a un genio de la escultura, sino que intenta desesperadamente convencer a un grupo de estatuas de bronce de que vuelvan a su pedestal antes de que la situación sea irreversible.
El drama de la Regenta y su crisis existencial
La Regenta, la obra más icónica del maestro, ha sido vista merodeando por la Plaza de la Escandalera en un estado de agitación metálica sin precedentes. Según testigos presenciales, la estatua no solo ha perdido su rigidez habitual, sino que ha empezado a exigir un aumento de sueldo en forma de limpieza de moho mensual y una mejor iluminación LED. “Parece que está de mal humor porque no le han puesto un monumento más grande al lado para que no se sienta sola”, comentaba un carbayón que intentaba esquivar el brazo de bronce de la dama mientras iba al trabajo.
‘La Torera’ y ‘Violinista’ se unen a la huelga de brazos caídos
Pero el problema no termina con la dama de Oviedo. ‘La Torera’ ha decidido que, ante la ausencia de su creador, ya no tiene sentido mantener la pose de valentía y se ha sentado en mitad de un paso de cebra, provocando un atasco que ya se extiende hasta la frontera con Gijón. Por su parte, ‘Violinista’ ha empezado a emitir notas discordantes que solo pueden ser escuchadas por perros con problemas auditivos y por algún que otro vecino con mucha paciencia, lo que ha generado una alerta sanitaria y sonora en toda la provincia.
Los Carbayones no saben si llorar o llamar a la grúa
La policía local de los pitufos no sabe cómo proceder ante este movimiento de masas de metal y resina. ¿Se puede multar a una estatua por exceso de movilidad? ¿Cómo se detiene a un monumento que se niega a volver a su base por “motivos artísticos”? Mientras tanto, los vecinos intentan mantener la calma, aunque la tensión aumenta cada vez que una de las obras de Álvarez decide dar un paso hacia la zona de bares para ver si alguien le ofrece una sidra bien fría para calmar los ánimos.