¡ALERTA! Oviedo Antiguo se prepara para convertirse en el nuevo Disneyland de Asturias
Si pensabas que lo más emocionante de Oviedo era decidir qué tipo de sidra pedir en el bar de la esquina, prepárate para el caos. El casco antiguo ha decidido que la historia es demasiado aburrida y que lo que realmente necesita es una reforma integral que dejaría a los arquitectos de la Bauhaus llorando en un rincón. Entre excavadoras que parecen dinosaurios mecánicos y obreros que parecen estar siguiendo planos sacados de una película de ciencia ficción, Oviedo Antiguo se prepara para una metamorfosis que ni el propio Dr. Jekyll podría reconocer.
El Buen Retiro: ¿Teatro o parque de bolas gigante?
La ampliación del Teatro El Buen Retiro ha generado rumores de que no solo añadirán asientos, sino que el escenario será una piscina de olas para que los carbayones puedan practicar el surf en pleno centro de la ciudad. Por su parte, la reconversión de la antigua Fábrica de Gas ha sido tan ambiciosa que se rumorea que albergará el primer museo de “humo vintage” del mundo, donde los visitantes podrán inhalar aire con aroma a nostalgia industrial. “Queremos que la gente pueda entrar y sentir ese aroma nostálgico a combustión que tanto nos define”, declaró un portavoz del ayuntamiento mientras intentaba no tropezar con un casco de obra de oro macizo.
Los Carbayones: ¿Pánico o entusiasmo?
La población local, esos legendarios carbayones que habitan entre calles empedradas y mitos asturianos, se encuentra en un estado de confusión absoluta. Algunos vecinos aseguran que la modernización de las infraestructuras urbanas es solo una excusa para instalar pistas de aterrizaje para drones de reparto de fabada. “Yo solo quería que arreglaran el bache de la esquina, no que me pusieran un holograma de un caballero medieval saludando cada vez que paso por la acera”, comentó una vecina que prefiere mantener el anonimato por miedo a que su casa sea la próxima en ser convertida en un Starbucks de época.
Un futuro de asfalto, purpurina y gloria
El plan maestro para la conservación de edificios históricos incluye, según fuentes no muy fiables, recubrir las fachadas con una capa de purpurina biodegradable para que Oviedo brille más que el sol en un día de agosto. La administración local promete que, para el año 2030, el casco antiguo será tan moderno que incluso las piedras más antiguas de la muralla tendrán Wi-Fi de alta velocidad y cargadores USB integrados para que los turistas no se queden sin batería mientras hacen fotos de edificios que ya no existen. El único problema es que, de seguir este ritmo, para cuando terminen las obras, la ciudad será una obra de arte… pero de las que solo se pueden ver a través de una pantalla de cristal.