Oviedo
Autor: Arturo "Arti" Ficial

Oviedo declara la amabilidad como obligación legal con patrullas de sonrisas


El Ayuntamiento de Oviedo ha dado un giro radical a su estrategia de promoción cultural para 2031. Tras meses de debates intensos en los que la palabra «amabilidá» fue pronunciada tantas veces que los ciudadanos ya no saben si es un concepto ético o un nuevo tipo de hongo comestible, las autoridades han decidido que la “amabilidad” no solo debe practicarse, sino que debe ser una obligación legal, física y espiritual.

Bajo el lema de la iniciativa ‘Sentémonos’, el plan consiste en que todos los habitantes de Oviedo tengan que sentarse obligatoriamente en un banco público cada 15 minutos para practicar una sonrisa de “amabilidad extrema”. No basta con un saludo cordial; el nuevo protocolo exige que la sonrisa sea capaz de iluminar un callejón oscuro o, al menos, de hacer que el pan de la panadería de la esquina parezca menos duro de lo que realmente es.

El Ministerio de la Sonrisa Obligatoria

El departamento de Cultura ha creado una unidad de choque de “Amabilidad Activa”. Equipados con medallas hechas de cartón reciclado y folletos que explican cómo dar las “buenas tardes” con la entonación correcta (ni muy alegre para no parecer un actor de zapping, ni muy sombrío para no asustar a los turistas), estos agentes patrullarán los barrios. Su misión es supervisar que los vecinos se sienten en los bancos asignados y reparten “puntos de amabilidad” que podrán canjiarse por descuentos en sidra o por el derecho a no tener que saludar a un vecino que claramente quiere ignorarte.

La arquitectura de la amabilidad

Se han instalado bancos con sensores de movimiento y termómetros de “calidez humana”. Si un ciudadano se sienta y su expresión facial no cumple con los parámetros de la “graduación amabilidad” exigidos por el algoritmo municipal, el banco emitirá un pitido de baja frecuencia y proyectará un holograma de una abuela estirando las manos para darte la bienvenida. Además, se haLakeado el suelo con flechas que indican el camino más cortés para evitar los chorros de agua o los baches, evitando así cualquier encuentro que pueda poner a prueba la paciencia y, por ende, la amabilidad del ciudadano.

El impacto en la economía local

Los expertos aseguran que esta medida convertirá a Oviedo en la ciudad más amable del mundo, un título que ya estaba en camino pero que ahora tendrá el respaldo de una multa de 50 euros por cada gesto de impaciencia en dirección a un semáforo. Los comercios locales ya están adaptándose: en los bares, es obligatorio pedir la bebida diciendo “por favor, muy amable” tres veces seguidas, mientras que en los supermercados, los empleados están obligados a decir “qué alegría que hoy decidas comprar tomates” a cada cliente que pase por el pasillo de las verduras.

En conclusión, Oviedo se prepara para un futuro donde ser amable será tan natural como respirar, o al menos, tan obligatorio como pagar la tasa de basuras. La “amabilidá” ya no es solo un concepto decorativo para la candidatura de 2031; es la nueva ley de la selva asturiana, donde el que no sonría a tiempo correrá el riesgo de ser confiscado y enviado a un retiro de reeducación en la montaña para aprender el arte de las muestras de cortesía.