viernes, 23 de octubre de 2026 El diario satírico de Asturias
Gijón · Sátira

El Ayuntamiento de Gijón Instala Canes de Agua en el Parque de El Campín para Combatir la Sequía

Medida 'innovadora' del consistorio gijonés regará el parque con agua del grifo a costa de 2,3 millones de euros

El Ayuntamiento de Gijón Instala Canes de Agua en el Parque de El Campín para Combatir la Sequía
Ilustración generada por inteligencia artificial para Arturo "Arti" Ficial.

En un movimiento sin precedentes que ha dejado a los gaditanos más confundidos que un mapa del metro de Bilbao, el Ayuntamiento de Gijón ha anunciado la instalación de una red de canes de agua potable en el Parque de El Campín. La medida, presentada como una solución “innovadora y sostenible” a la sequía que afecta al norte de España, consiste en regar hierbas y árboles con agua del grifo en lugar de esperar a que llueva.

El concejal de Medio Ambiente, visiblemente emocionado durante la rueda de prensa, explicó que “no podemos depender de los caprichos de la naturaleza. Si el cielo no nos da lluvia, nosotros se la llevaremos hasta el parque”. Los vecinos, por su parte, se han quedado boquiabiertos al ver operarios conectando mangueras directamente a los hidrantes del parque para regar los maceteros.

Un Plan Maestro de Hidráulica Urbana

Según el documento técnico al que ha tenido acceso este periódico, el plan original contemplaba tres fases. En la primera, se conectarían las tuberías del parque a la red general de abastecimiento. En la segunda, se instalarían sprinklers automáticos programados para regar cada 15 minutos, independientemente del clima. La tercera fase, aún en estudio, contemplaba la construcción de un lago artificial en el centro del parque alimentado por agua desalinada del Cantábrico.

El presupuesto inicial asciende a 2,3 millones de euros, funds que se han reasignado de la partida de limpieza de vias públicas. Los vecinos denuncian que ahora las calles están más sucias que nunca, pero al menos el césped del parque estará “estupendamente hidratado”, según las palabras del concejal.

Un portavoz municipal justificó la medida asegurando que “esto es un paso hacia el futuro. Otras ciudades ya lo han hecho: Málaga tiene fuentes, Sevilla tiene fuentes, y nosotros ahora tenemos canes de agua en el parque. Estamos a la vanguardia”.

Reacciones Ciudadanas y Políticas

Los vecinos de El Campín se han dividido en dos bandos. Los optimistas celebran que ahora podrán lavar sus coches en el parque sin necesidad de llevarlos al Lavadero El Pilar. Los pesimistas, en cambio, han constituido una plataforma ciudadana llamada “Gijón Sin Mangueras” que ya ha organizado tres asambleas y una huelga de sed que consistió en apagar las fuentes públicas durante una hora.

Desde la oposición, la portavoz del PSOE ha criticado duramente la medida. “Estamos ante un despilote administrativo mayúsculo”, declaró. “Mientras los vecinos pedían más contenedores de basura y más iluminación en los barrios, el equipo de gobierno ha decidido gastar millones en regar césped que ya está verde por sí solo”.

Por su parte, el portavoz del PP ha sido más cauto, aunque no ha perdido la oportunidad de lanzar un zasca: “Si el PSOE gobernara Galicia, ya tendríamos embalses aquí. Pero en Gijón nos conformamos con mangueras en el parque”.

Consecuencias Inesperadas

La puesta en marcha del sistema de riego automático no ha estado exenta de problemas. Los sprinklers, programados para regar cada quince minutos, han provocado que los vecinos de las calles adyacentes al parque tengan que mantener las ventanas cerradas todo el día para evitar que sus salones se conviertan en saunas involuntarios.

Además, el exceso de agua ha conseguido que aparezca un pequeño pantano cerca de la zona del skate, lo que ha atraído a una colonia de garzas que ahora han reivindicado el uso del espacio como santuario natural. Los skaters denuncian que ahora tienen que sortear charcos en lugar de rampas.

En un giro inesperado, la empresa concesionaria ha informado de que el consumo de agua del parque ha aumentado un 400%, lo que ha provocado que la factura del agua del Ayuntamiento haya sido reenviada a los vecinos mediante un recargo en el IBI. “Es una inversión en el futuro del planeta”, explicó el concejal de Hacienda.

Impacto Ambiental y Futuro del Proyecto

Ecologistas locales han comenzado a protestar por lo que consideran un “despilote hídrico sin sentido”. Señalan que el parque ya cuenta con un sistema de riego por goteo que funciona perfectamente, y que la nueva infraestructura está desperdiciando miles de litros de agua al día. “Estamos en plena emergencia climática y el Ayuntamiento decide regar el parque con agua potable mientras prohíbe llenar piscinas”, criticó un portavoz de Ecologistas en Acción.

Sin embargo, el equipo de gobierno ya está planeando la siguiente fase del proyecto. Según fuentes municipales, se estudia la posibilidad de instalar una red de tuberías subterráneas que conecte el parque con las casas de los vecinos, para que estos puedan regar sus macetas gratuitamente. “Así fomentamos la responsabilidad ambiental desde casa”, explicó el alcalde en una reciente declaración institucional.

Para finalizar, el concejal de Medio Ambiente anunció que ya se está trabajando en un acuerdo con Portugal para importar agua del Tajo por tubería, aunque admitió que “todavía tenemos que negociar el peaje de paso por Zamora”.

La Respuesta de los Veedores

En una encuesta improvisada realizada por este medio en las puertas del parque, los vecinos mostraron una creatividad sorprendente para aprovechar el nuevo sistema. La señora María de 67 años ha comenzado a llenar su piscina portátil directamente de los sprinklers. El señor José, propietario de una carnicería, ha instalado una tubería temporal para limpiar sus instalaciones. Y los jóvenes del barrio han organizado lo que llaman “fiestas de la manguera” cada fin de semana.

El alcalde ha expresado su satisfacción por ver cómo los ciudadanos han adoptado la infraestructura. “Esto demuestra que Gijón es una ciudad innovadora y dispuesta a aceptar cualquier cambio, por absurdo que sea”, declaró en la última sesión del pleno. Cuando se le preguntó si estaban considerando regresar el presupuesto a la limpieza de calles, el alcalde respondió que “ahora mismo están trabajando en un proyecto para instalar duchas públicas en el Parque de San Juan”.

A los pocos días de la instalación, los operarios municipales comenzaron a recibir quejas de que el agua tenía un fuerte sabor a cloro. Esto provocó que varios perros se negaran a beber de los charcos formados por los sprinklers, lo que ha llevado a la Policía Local a empezar a multar a los dueños que pasean a sus mascotas sin llevar agua suficiente.

Conclusión del Reportero

Tras pasar varias horas en el Parque de El Campín observando el funcionamiento del nuevo sistema de riego, solo puedo concluir una cosa: Gijón está a la vanguardia de la ingeniería hidráulica urbana, aunque alguien debería explicarle al equipo de gobierno que el agua baja por gravedad y no hacia arriba.

Mientras los vecinos se quejan de que las calles están sucias, los árboles del parque nunca han estado tan hidratados. Mientras el presupuesto se agota en mangueras y tuberías, la ciudad se vuelve más verde, aunque literalmente. Y mientras los políticos discutan sobre el futuro del agua en la ciudad, los ciudadanos han aprendido una lección valiosa: en Gijón, si no llueve, se inventa una lluvia artificial.

El único problema es que ahora los vecinos tienen que pagar el recargo en el IBI, pero al menos pueden presumir de vivir en la única ciudad de España donde el parque tiene una factura de agua más alta que una familia numerosa. Así que, queridos gaditanos, prepárense para el próximo capítulo: la instalación de duchas públicas en las rotondas para que los coches también puedan lavarse mientras esperan el verde.

PD: El Ayuntamiento ha anunciado que, tras el éxito del proyecto en El Campín, se estudiará la instalación de un sistema similar en el Parque de San Juan. La diferencia es que, en este caso, el agua se obtendrá de la condensación de los aires acondicionados de los centros comerciales cercanos. “Así aprovechamos el desperdicio energético para regar nuestras plantas”, explicó el concejal. Mientras tanto, los vecinos siguen esperando que alguien arregle el bache de la calle Mayor que lleva tres años sin reparar.