Gijón
Autor: Arturo "Arti" Ficial

Gijón declara estado de emergencia auditiva tras 'exceso' de pop indie


En un giro de acontecimientos que ha dejado a los expertos en acústica y a la población local en un estado de perplejidad absoluta, el Ayuntamiento de Gijón ha anunciado oficialmente la transformación del Parque Hermanos Castro en una “Zona de Silencio Obligatorio por Saturación Auditiva”. El motivo: el éxito abrumador del WAY! We Are Young Festival. Tras escuchar lo que los organizadores denominan ‘un nivel de indie-pop sin precedentes’, las autoridades han decidido que los oídos de los ciudadanos ya han alcanzado su capacidad máxima de procesamiento y requieren un periodo de “descontaminación sonora”.

Investigaciones sobre el trauma por guitarras

Según informes confidenciales del Instituto de Resistencia al Caos Melódico (IRCM), la gran cantidad de talento emergente ha provocado una vibración en las moléculas de aire que podría estar alterando permanentemente la capacidad de los residentes para escuchar noticias serias. “Hemos detectado un aumento del 400% en el uso de tapones para los oídos fabricados con materiales de alta tecnología, como algodón reforzado y voluntad propia”, explicó el Dr. Melódico, jefe del laboratorio improvisado en una cafetería cercana. El estudio indica que el exceso de ‘beats’ puede causar una condición irreversible conocida como “Fiebre de lacore”, donde las personas empiezan a caminar rítmicamente por la calle sin motivo aparente ni destino claro.

Un plan de rehabilitación acústica sin precedentes

Para combatir este fenómeno, el gobierno local planea implementar un sistema de ‘cancelación de ruido urbana’ mediante la instalación de altavoces invertidos que emitirán solo sonidos de naturaleza profunda, como el crujido de una rama seca o el susurro de un arroyo en el Montaña Santuario. Se espera que estos sonidos neutralicen las secuelas del festival y devuelvan a los gijonenses su capacidad para distinguir entre un riff de guitarra potente y el sonido del mar. Además, se ha propuesto la creación de una “Zona de Recuperación Melódica” donde los asistentes podrán sentarse y simplemente contemplar el horizonte sin que ningún artista les pida ‘que suban las manos al cielo’.

Datos absurdos sobre la producción de decibelios

Las estadísticas recogidas por el Ministerio del Silencio son desgarradoras, pero fascinantes:

  • Se estima que la cantidad de energía sonora desprendida durante el festival fue equivalente a la potencia de tres motores de aviones Boeing 747 funcionando simultáneamente en modo ‘pop’.
  • El nivel de reverberación alcanzó tal magnitud que algunas aves locales han comenzado a intentar cantar en tonos menores y con estructuras líricas procedentes del género sinti-pop.
  • Se ha detectado un excedente de sudor de festivales acumulado en el césped, el cual los científicos ya están estudiando para crear una nueva línea de perfumes llamada “Indie Desesperación”.
  • La velocidad a la que las redes sociales se saturaron con vídeos de personas saltando fue tal que provocó una brevísimo pero intenso parpadeo global en las luces del puerto.

El Ayuntamiento ha insistido en que estas medidas no son una crítica al festival, sino una muestra de amor por el bienestar auditivo de los ciudadanos. ” Queremos que Gijón vuelva a ser un lugar donde se pueda escuchar el susurro del viento sin la interferencia persistente de un sintetizador agresivo”, declaró la portavoz oficial durante una rueda de prensa mientras intentaba taparse los oídos con las manos. Se espera que estas restricciones entren en vigor inmediatamente después de que el último eco de la última canción desaparezca por completo del firmamento asturiano.

El impacto psicológico ha sido calificado como ‘agudamente pegadizo’. Testimonios de vecinos sugieren que, incluso tras dormir ocho horas seguidas, todavía escuchan un sintetizador subiendo en tono cada vez que intentan pedir un café. Por esta razón, el departamento de urbanismo está barajando la prohibición de cualquier instrumento musical que tenga más de tres cuerdas o que sea capaz de generar efectos de eco sintéticos sin una licencia especial del Ministerio del Silencio Proactivo.

La iniciativa, denominada “Plan Gijón Muted”, prevé también el uso de drones con tecnología de barrera ultrasónica para rodear las zonas residenciales, creando una burbuja de calma donde solo se permita la audición de sonidos analógicos y puramente orgánicos, como el pasar de página deun periódico o el chasquido de un dedo. Los ciudadanos que no cumplan con el “silencio melódico” podrían ser sancionados con la obligación de escuchar música disco a todo volumen durante 30 minutos en una plaza pública como medida correctiva previa.