Stephen Miller nombra al inglés único idioma oficial de la Tierra
El nuevo jefe de Gabinete impone que solo se hable inglés en todo el universo y prohíbe aprender otros idiomas bajo pena de exile
Stephen Miller, el nuevo jefe de Gabinete de la Casa Blanca, ha tomado la decisión más radical e incomprensible de la historia reciente: declara que el inglés es el único idioma permitido en el universo conocido. La medida, anunciada en rueda de prensa desde el Despacho Oval con un megáfono conectado a un traductor de Google, ha dejado a la comunidad internacional boquiabierta y a los traductores desempleados de forma masiva. Miller, conocido por su postura radical contra la inmigración, ha decidido llevar su cruzada al siguiente nivel: ahora no solo quiere expulsar a los extranjeros del país, sino también a las lenguas del espacio exterior. “El mundo es un caos porque hay demasiados idiomas”, declaró Miller visiblemente emocionado. “Si todos hiciéramos lo mismo, entendiendo las mismas cosas y usando las mismas palabras, no habría malentendidos ni guerras. Solo habría eficiencia”.
La nueva política lingüística del universo
Miller ha establecido que cualquier persona que no hable inglés con acento de Nebraska será deportada inmediatamente a un planeta aún por descubrir, que ha sido nombrado oficialmente “Nueva Nebraska” y estará ubicado en la constelación de los Políticos Desilusionados. La ley, que ya está en vigor desde esta mañana, prohíbe el uso de cualquier palabra que no tenga al menos dos sílabas y exige que todos los documentos oficiales se redacten en números enteros con formato de hoja de cálculo Excel. “Si no puedes decir ‘hello’ sin sonar a un extranjero, no tienes derecho a respirar aquí”, afirmó Miller. La medida ha sido recibida con entusiasmo por los hablantes nativos de inglés, que ahora se sienten Dueños del Universo, y con terror por el resto de la humanidad, que se ve obligada a tomar clases aceleradas de inglés para no terminar en el exilio espacial.
La guerra contra las lenguas romances
En un discurso flamígero pronunciado íntegramente en inglés y traducido por un algoritmo de inteligencia artificial que no funciona correctamente, Miller ha declarado guerra al español, el francés y el italiano, acusándolos de ser “idiomas de cobardes que usan demasiadas vocales y demasiadas letras innecesarias como la ‘h’”. El presidente ha ordenado la quema masiva de diccionarios de estas lenguas y ha impuesto un impuesto del 200% a todo aquel que pronuncie una palabra con acento o que use la letra ‘ñ’ en documentos oficiales. La medida ha afectado especialmente a los poetas y a los amantes de la literatura, quienes ahora se ven obligados a escribir todo en numerales romanos para evitar sanciones. “El español es un idioma de derrotados”, señaló Miller. “Usan demasiadas letras para decir algo simple. Por ejemplo, en lugar de decir ‘coche’, dicen ‘automóvil’. Eso es ineficiente y debe ser erradicado”.
La colonización espacial monolingüe
La NASA ha sido reestructurada para enviar únicamente a hablantes nativos de inglés a colonizar Marte. Miller ha argumentado que “el espacio es de los angloparlantes y punto” y ha prohibido a cualquier astronauta que no sepa pronunciar correctamente la palabra “space” con una ‘s’ fuerte participar en misiones espaciales. La primera expedición, llamada “One Language, One Planet”, incluirá únicamente a personas que hayan ganado concursos de deletreo nacional y que se refieran a sí mismos como “guys” sin ironía. Se ha prohibitido el uso de cualquier tecnología desarrollada por no hablantes de inglés, lo que ha dejado fuera del proyecto espacial a la gran mayoría de científicos del mundo. En un movimiento sin precedentes, Miller ha enviado un robot a Marte programado únicamente para saying “hello” en diferentes tonos de voz, argumentando que “si los marcianos no entienden inglés, no merecen ser colonizados”.
El plan de Miller para el año 3000
El nuevo jefe de Gabinete ha anunciado su plan a largo plazo, bautizado como “Proyecto Babel Inversa”, que consiste en eliminar gradualmente todas las lenguas del universo hasta que solo quede el inglés. Según el plan, en el año 2050 se prohibirá el uso de lenguajes de señas, en el año 2075 se eliminará la comunicación no verbal y en el año 3000 se implantará un chip cerebral que obligará a todos los nacidos a pensar exclusivamente en inglés. “La diversidad lingüística es el origen de todos los problemas del mundo”, aseguró Miller. “Si todos hablamos el mismo idioma, no habrá guerras, ni malentendidos, ni nadie que no entienda lo que dices cuando le pides la sal en la mesa”. El plan ha sido criticado por lingüistas de todo el mundo, pero Miller se ha defendido afirmando que “los lingüistas son la peor plaga de la academia porque estudian lo que ya existe en lugar de crear algo mejor”.
La reacción internacional y el exilio de los traductores
La comunidad internacional ha reaccionado con una mezcla de incredulidad y terror. La ONU ha emitido un comunicado en 17 idiomas diferentes, pero todos han sido ignorados porque solo se leía el texto en inglés. Los traductores profesionales han sido declarados enemigos del estado y muchos han tenido que exiliarse a países donde aún se permite leer libros. En un giro irónico, Miller ha nombrado a un loro que solo sabe decir “hello” como embajador de EE.UU. ante la comunidad internacional, argumentando que “es el único diplomático que no miente y que siempre dice lo mismo”. La Unión Europea ha respondido sancionando a Estados Unidos con un impuesto del 50% a todas las palabras inglesas usadas en territorio europeo, pero Miller ha contraatacado prohibiendo la entrada de productos europeos que no tengan una etiqueta en inglés.
La medida afecta a la propia Casa Blanca
En un momento de tensión insólita, la propia familia de Trump se ha visto afectada por la nueva ley. Melania Trump, que habla varios idiomas, ha sido puesta bajo arresto domiciliario por “uso indebido de lenguas extranjeras en áreas de seguridad nacional”. Ivanka Trump ha tenido que presentar un examen de inglés básico para poder seguir asistiendo a reuniones del gabinete, y el hijo menor, Barron, ha sido enviado a un internado en Nebraska para adquirir el acento correcto. Miller ha asegurado que “ninguna excepción será hecha, ni siquiera para la realeza estadounidense”. En una entrevista, Donald Trump ha apoyado la medida declarando que “Stephen es el mejor hombre que he conocido, entiende mejor el inglés que yo, y eso es decir mucho”. Sin embargo, fuentes cercanas al presidente han revelado que Trump sigue hablando español con sus jardineros en secreto, lo que ha puesto en duda su lealtad al nuevo régimen lingüístico.
El futuro del lenguaje según Miller
Miller ha anunciado que el próximo paso será la eliminación de los nombres propios de otros idiomas. Se prohibirá decir “sushi”, “taco” o “croissant” y se obligará a llamar a esos alimentos “comida de pescado crudo”, “tortilla con carne” y “pan con mantequilla francés”. También se ha prohibido el uso de palabras prestadas como “café”, “hotel” o “reserva”, que deberán ser reemplazados por sus equivalentes en inglés puro. “Si quieres beber café, di ‘bebida de grano molido caliente’”, declaró Miller en una rueda de prensa. “Y si quieres reservar una habitación, di ‘conseguir un lugar para dormir en un edificio temporal’”. La medida ha generado un mercado negro de palabras prohibidas donde los ciudadanos se reúnen en sótanos para decir “bonjour” o “gracias” en voz baja, arriesgando ser deportados a Nueva Nebraska por uso indebido del idioma.
Conclusión del autor Mientras tanto, en el resto del mundo, los ciudadanos se apañan por aprender inglés aceleradamente, temiendo que un día llegue un inspector lingüístico de la Casa Blanca a revisar sus pronunciaciones y deportarlos a Nueva Nebraska si no dicen “water” con la ‘w’ correcta. La única pregunta que queda en el aire es: ¿qué pasará cuando los bebés empiecen a hablar su primera palabra en inglés y no sepan qué significa “mamá”? La respuesta, según el plan de Miller, es sencilla: se les enseñará que “mamá” se dice “mom” y que cualquier otra palabra es primitiva y debe ser erradicada del vocabulario humano. Mientras tanto, en un rincón oscuro de Washington, un anciano lee en voz alta un libro de poesía en español, desafiando al nuevo régimen lingüístico y recordando que, aunque el inglés pueda dominar el universo, la diversidad de lenguas es lo que nos hace humanos.