¡Caos en Oviedo! Vox exige fechas para una plaza de toros que podría inaugurarse cuando los pitufos aprendan a hablar
La ciudad de Oviedo se encuentra en un estado de shock existencial que ni el más fuerte de los carbayones podría soportar. Vox ha lanzado un ultimátum al Ayuntamiento exigiendo fechas concretas para la nueva plaza de toros, una petición que ha dejado a la población más confundida que un pitufos intentando usar una hoja de Excel. La duda recorre las calles: ¿habrá una plaza de toros o estamos ante un plan maestro para construir un parque temático de la Edad de Piedra?
¿Toros o una reunión de vecinos hasta el 2030?
La tensión política ha alcanzado niveles de decibelios dignos de un festejo de agosto. La portavoz Sonsoles Peralta, con una calma que solo posee alguien que sabe que el proyecto tiene la misma probabilidad de materializarse que un unicornio en el Naranco, ha dejado claro que el PP no tiene intención de mover un dedo antes de 2030. “No hay plan, no hay fechas, y si las hubiera, las revisaríamos en 2031”, parece ser el lema no oficial de la administración. La falta de progresividad es tal que ya se rumorea que el presupuesto para la obra se está destinando, en secreto, a financiar la construcción de una estatua de un toro hecho íntegramente de chocolate negro para calmar los ánimos.
El drama de Buenavista y el estrés de los pitufos
Mientras tanto, la plaza de Buenavista sigue siendo el único recinto taurino en activo, una situación tan solitaria que los toros que acuden allí ya han empezado a pedir el alta en la Seguridad Social por soledad no deseada. Los vecinos, conocidos cariñosamente como pitufos, están al borde de un colapso nervioso. “No podemos vivir con esta incertidumbre”, declaró un carbayón anónimo mientras intentaba desesperadamente meditar para no volverse azul de la rabia. La demanda de una segunda plaza es tan urgente que algunos grupos de presión ya proponen que, si no hay obra, al menos se construya un castillo de arena gigante para que los niños puedan jugar a la tauromaquia sin esperar a la próxima década.
Un proyecto con más incertidumbre que un examen de matemáticas
La situación geográfica y cultural de Oviedo añade un ingrediente de surrealismo puro al asunto. Con una identidad tan arraigada, la falta de un plan claro para la infraestructura taurina se siente como un ataque directo al corazón de la gentileza ovetense. Expertos en caos urbano sugieren que, para cuando se decida la fecha de ejecución, la plaza de toros podría ser construida con materiales biodegradables que se disuelvan con la primera lluvia de otoño, o quizás, para evitar más polémica, se decida que el proyecto se ejecutará mediante una partida de Minecraft liderada por los propios ayuntanos. Por ahora, lo único seguro es que los toros seguirán esperando en la sala de espera del Ayuntamiento, con sus billetes de ida y vuelta para el año 2035.