¡Oviedo se convierte en Nueva York! El proyecto Nuevo Ferreros promete rascacielos que tocan el espacio
Si pensabas que Oviedo era un lugar donde el mayor peligro era que se te acabara la sidra en medio de una charla, prepárate para el impacto. El proyecto Nuevo Ferreros ha decidido que la actual escala de la ciudad es “insuficiente” y viene a transformar nuestra acogedora villa en una megalópolis digna de un guion de ciencia ficción de bajo presupuesto, dejando atrás la tranquilidad para abrazar el vértigo de los rascacielos.
El rascacielos que necesita permiso de la NASA
Con la construcción de 135 pisos, el Archivo Histórico de Oviedo está a punto de quedar bajo la sombra de un edificio tan alto que los vecinos del último piso necesitarán oxígeno embotellado y un telescopio de alta potencia para saber si en Naranco sigue lloviendo. Según el arquitecto jefe del proyecto, un hombre que claramente ha visto demasiadas películas de superhéroes, “la idea es que la altura sea tal que desde el ático se pueda ver el mismísimo fin del mundo, o al menos localizar dónde han aparcado el coche en el parking subterráneo”. Se rumorea que el último piso tendrá su propio microclima y, posiblemente, una pequeña estación meteorológica privada.
La Plaza del Papa: Ahora con dimensiones intergalácticas
La expansión de la Plaza del Papa promete ser tan masiva que el Ayuntamiento está considerando seriamente repartir brújulas, mapas estelares y kits de supervivencia a los peatones que decidan cruzarla. El nuevo espacio de ocio y comercio será tan extenso que podrías empezar una caminata por los bajos comerciales en mayo y, si no tienes cuidado, llegar a la zona de juegos recién inaugurada en agosto. “El otro día fui a comprar un periódico y cuando volví, ya había cambiado la temporada de fútbol”, nos confesó un residente local mientras intentaba no perderse en el laberinto de cemento.
El fin de la era de los Pitufos
Los Carbayones, acostumbrados a un ritmo de vida que se mide en “manzanas por hora”, se enfrentan a su mayor reto: la adaptación a la era de la velocidad extrema. Se rumorea que los tradicionales habitantes de la zona tendrán que cambiar sus bastones de madera por patinetes eléctricos de alta velocidad o incluso por pequeños drones de transporte personal para poder cruzar la nueva Ciudad Naranco sin perder media vida en el intento. La economía local espera que este dinamismo atraiga a inversores de otros sistemas solares, aunque, por ahora, lo único que se sabe con certeza es que el tráfico de excavadoras será el nuevo deporte nacional de la zona.