¡Milagro sobre ruedas! El Padre Valdés celebra 53 años entre confesiones, incienso y el hockey sobre patines
Oviedo, esa ciudad de pitufos y carbayones donde hasta las piedras tienen personalidad, está de celebración. No por un festival de música indie, sino porque el Padre José Luis Álvarez Valdés ha logrado lo que ni la tecnología más avanzada: cumplir 53 años de sacerdocidio sin que se le haya soltado ni un solo patín del alma. En una hazaña que desafía las leyes de la física y de la liturgia, este dominico ha demostrado que se puede salvar una de perdición y, al mismo tiempo, evitar que un defensa se pegue un mamporro en la pista de hockey.
Ni el rosario es tan largo como su servicio
Lleva más tiempo en el altar que el tiempo que tarda en despejarse la niebla en el Naranco. Durante cinco décadas, el Padre Valdés ha sido el único hombre capaz de recitar el Credo mientras esquiva un disco de hockey a toda velocidad. Según fuentes cercanas al párroco, “su capacidad pulmonaria es tal que puede dar una homilía de cuarenta minutos y luego salir a patinar un partido completo sin que se le suba el pulso ni a la gloria”. Algunos vecinos aseguran que, en sus momentos de mayor fervor, incluso los rodamientos de los patines de los niños empiezan a brillar con una luz celestial digna de un vitral.
Confesiones, faltas y agua bendita para los rodamientos
La verdadera revolución del Padre Valdés no ha sido solo espiritual, sino técnica. Se rumorea en los bajos fondos de la ciudad que el sacerdote ha implementado un nuevo sistema de penitencia: “Si has cometido una falta técnica en el partido, te toca rezar tres Avemarías y limpiar los patines de todo el equipo”. Su compromiso con el hockey sobre patines en Asturias ha sido tan intenso que incluso se le ha visto intentando bendecir un disco de hockey para que no se desvíe hacia la portería contraria. “El otro día intentó usar agua bendita para que los patines resbalaran mejor en el asfalto”, confiesa un joven jugador, “pero el Padre le recordó que eso era brujería, no deporte”.
El futuro: ¿Sacerdocio extremo o hockey litúrgico?
Con más de medio siglo de servicio, el futuro de este pionero ovetense es incierto. Algunos expertos en la materia (es decir, gente que pasaba por la calle) especulan con la creación de una nueva rama de la orden: los “Dominicos del Asfalto”. Se dice que el Padre Valdés está planeando una misa solemne donde, en lugar de incienso, se utilizará el olor a goma quemada de los frenazos en la pista. Mientras tanto, los habitantes de Oviedo siguen esperando el día en que el Padre logre el milagro definitivo: que el hockey sobre patines sea tan popular en la región como el derecho a que siempre haya sidra en las fiestas.