Oviedo gasta 136.694 euros en pasarela para el ascensor
El ascenso vertical más caro de Asturias: solo tú puedes pagar por subir a las flores
En un movimiento que ha dejado a los ovetinos más perplejos que una escalera mecánica en medio de un laberinto, el Ayuntamiento de Oviedo ha decidido que lo que realmente necesita la ciudad no son más carretas bici, ni más zonas verdes, ni siquiera un tranvía que funcione, sino una pasarela de acceso al ascensor en los jardines de La Rodriga.
La adjudicataria, Ogensa —la única empresa que se presentó al concurso, lo cual demuestra que el mercado está saturado de competencia— realizará los trabajos por la modestamente exorbitante suma de 136.694 euros. Esto significa que cada euro invertido compra aproximadamente 174 centímetros de pasarela, o bien, si prefieres métricas más emocionales, cada metro te costará el equivalente a dos semanas de café con leche en el centro.
El proyecto nace de la necesidad acuciante de que los vecinos puedan acceder al ascensor sin tener que caminar por el jardín, porque, como todos sabemos, caminar por un jardín es una actividad tan peligrosa que solo los valientes y los con malos zapatos se atreven. La solución lógica, claro está, es construir una estructura elevada que evite el contacto con la hierba, las flores y, Dios no lo quiera, con el concepto de “disfrutar del aire libre”.
La lógica detrás del gasto: ¿Por qué no un ascensor más grande?
Según fuentes municipales muy cercanas al terreno (es decir, el concejal de Urbanismo tras una ronda de padel con el gerente de Ogensa), la decisión se tomó tras un análisis exhaustivo de las necesidades vecinales. “La gente se queja de no poder subir al ascensor sin pisar el jardín”, explicó un fuente anónima que, al ser preguntada si había alguna queja más urgente, respondió que “bien, la recogida de basura funciona, las calles están limpias y el alumbrado está encendido, así que estamos bien”.
El argumento técnico es irrefutable: una pasarela permite acceder al ascensor manteniendo la integridad del césped. Porque, obviamente, lo más importante de un jardín no son las plantas, los árboles o el ecosistema, sino que nadie pise el césped. Es como construir un puente para que los coches no pisen el agua de una piscina. La lógica es impecable.
Además, se ha calculado que con 136.694 euros se podrían contratar a 34 jardineros durante un año, o plantar 13.669 árboles, o bien, arreglar 467 socavones en la ciudad. Pero ninguno de esos proyectos ofrece la verdadera satisfacción que brinda una pasarela de acceso al ascensor. La felicidad, después de todo, se mide en metros cuadrados de hormigón armado.
Los vecinos opinan: entre indignación y esperanza
Los vecinos de La Rodriga han reaccionado con una mezcla de sorpresa, confusión y un vago sentido de “¿en qué hemos gastado los impuestos este mes?”. María González, residente del barrio durante 42 años, declaró: “Yo nunca he subido por la pasarela porque no existe, pero según me han dicho, ahora podré acceder al ascensor sin tocar la hierba. Aunque, la verdad, yo suelo entrar por la puerta del ascensor que está en la calle, así que no veo la diferencia”.
Por otro lado, el joven activista local Pedro Ruiz ha lanzado una campaña en Change.org titulada “Más pasaderas, menos problemas”, exigiendo que se construyan pasaderas para acceder al supermercado, alambiques y hasta al bar de la esquina. “Si podemos pagar 136.000 euros por subir a un ascensor sin pisar césped, ¿por qué no podemos pagar lo mismo por no tener que cruzarse la calle para comprar pan?”, argumenta Ruiz, quien probablemente nunca ha cruzado una calle en su vida.
El portavoz municipal, visiblemente incómodo ante las preguntas, aseguró que “esta es solo la primera fase de un plan integral de accesibilidad vertical”. Cuando se le preguntó cuál es la segunda fase, respondió con una sonrisa nerviosa: “Bueno, estamos estudiando la posibilidad de instalar un teleférico que lleve desde el portal del jardín hasta la sede del Ayuntamiento. Sería un gran avance democrático”.
El futuro es accesible: qué nos espera
El proyecto no queda aquí. Según el borrador del plan de obra, la pasarela contará con iluminación LED, pasamanos de acero inoxidable y una pendiente del 3%, porque “nadie debe esforzarse al subir a un ascensor”. También se estudia la posibilidad de incluir una banda sonora ambiental con música clásica suave para amenizar el trayecto vertical. Se han barajado opciones como “Las cuatro estaciones” de Vivaldi o “La luna es tuya” de Agustín Lara, aunque en última instancia se optará por algo más discreto, como el sonido de una fuente de agua.
Los críticos más severos señalan que con 136.694 euros se podría construir una pasarela de acceso al ascensor en cada jardín de Oviedo. Hasta ahora solo se ha aprobado una, pero la previsión es que para 2030 cada vecino tenga su propia pasarela personal. “La democratización del acceso al ascensor trasciende lo físico”, aseguró el alcalde en rueda de prensa, “es un acto de justicia social. Nadie debe pisar el césped ajeno para subir a su propia casa”.
Mientras tanto, en un gesto de transparencia intachable, el Ayuntamiento ha colocado una placa en la obra que reza: “Esta pasarela ha sido posible gracias a la contribución de todos los vecinos. Recuerda: si la usas, no pienses en cuánto has pagado, solo disfruta del ascenso”.
Conclusión del reportero
En resumen, Oviedo ha dado un paso gigante hacia el futuro: una ciudad donde la accesibilidad ya no se mide por rampas para sillas de ruedas, sino por estructuras elevadas que eviten el contacto con la naturaleza. Los 136.694 euros invertidos en esta pasarela representan mucho más que un gasto municipal; son un statement, una declaración de intenciones. Un mensaje claro al mundo: “En Oviedo, nadie pisa el jardín aunque tenga que gastar lo que cueste”.
Mientras tanto, los vecinos continúan subiendo las escaleras del portal del ascensor, los jardineros siguen regando las flores que nadie pisará, y Ogensa se frota las manos con el único contrato que ha conseguido en meses. La historia, como la pasarela, seguirá subiendo por el aire, sin tocar el suelo. Y si algún día alguien pregunta si esto era realmente necesario, la respuesta estará escrita en concreto armado, a 136.694 euros por metro cuadrado de accesibilidad.
Por supuesto, esto es solo una sátira. O es que no. Tú decides.
Apéndice técnico: ¿Cuánto mide una pasarela de accesibilidad?
Para quienes deseen replicar este hito de la ingeniería municipal, aquí tienen las especificaciones técnicas:
- Longitud total: 28 metros de hormigón armado.
- Ancho útil: 1.20 metros, suficiente para que dos vecinos se crucen sin tocar el césped.
- Materiales: acero Galvanizado, madera de ipe (sostenible) y vidrio antirreflectante.
- Costo por metro: 4.881,92 euros. Esto lo convierte en la pasarela más cara por metro cuadrado de la historia reciente de Asturias.
- Tiempo de ejecución: 6 meses, aunque se estima que 4 de esos meses se destinarán a reuniones de seguimiento por si acaso alguien quiere pisar el jardín antes de que se construya.
En comparación, la Torre de Pisa se construyó en unos 200 años con mucho menos presupuesto. La Tour Eiffel costó 4 millones de francos y mide 300 metros. Nuestra pasaera mide 28 metros y costó el equivalente a 3,2 millones de francos de la época. Proporciones, obviamente, son lo que importa.
Pensamientos finales para los contribuyentes
La próxima vez que pasees por los jardines de La Rodriga y veas la pasarela elevándose majestuosamente sobre el césped, recuerda que has participado en un proyecto de vanguardia. Has financiado la accesibilidad vertical, la preservación del césped y el derecho del humano moderno a no tocar la hierba con las suelas de sus zapatos.
Si alguna vez te sientes culpable por el gasto, solo piensa en esto: para siempre tendrás un lugar donde subir al ascensor sin ensuciarte. Y si algún día el ascensor se rompe, al menos tendrás una bonita estructura desde la que contemplar tu propia frustración mientras bajas las escaleras de la calle.
Con esto concluyo mi crónica. Te invito a seguir leyendo, pagar tus impuestos y, sobre todo, no pisar el jardín. La próxima pasaera podría ser tuya.