lunes, 26 de octubre de 2026 El diario satírico de Asturias
Oviedo · Sátira

Oviedo prohíbe respirar los martes por miedo al clima

El alcalde prohíbe inhalar aire los martes para combatir el cambio climático. Vecinos se adaptan con bolsas de oxígeno y estaciones de apnea controlada.

Oviedo prohíbe respirar los martes por miedo al clima
Ilustración generada por inteligencia artificial para Arturo "Arti" Ficial.

En una decisión histórica que ha dejado a los oviedenses sin aliento —literalmente—, el alcalde ha firmado un decreto municipal que prohíbe la inhalación de aire todos los martes entre las 9:00 y las 14:00 horas. La medida, aprobada por unanimidad en el pleno extraordinario celebrado ayer en el Consistorio, busca “evitar que los ciudadanos expulsen dióxido de carbono innecesario y así contribuyan al calentamiento global sin querer”.

El consistorio justifica la prohibición alegando que “cada respiración que un oviedense da un martes por la mañana equivale a una salida de vuelo doméstico por parte de Ryanair”. Además, se establece que quienes infundan la norma se enfrentarán a multas que van desde los 50 euros por una inhalation leve hasta los 500 euros por una respiración profunda en horario restringido.

La reacción de la ciudadanía no podía ser más variada

Los vecinos se han dividido entre los que apoyan la medida por su “compromiso ecológico” y los que simplemente no saben cómo pasar el martes sin morir en el intento. “Llevo tres martes sin respirar y ya he perdido tres kilos”, comenta María José, vecina del barrio de San Nicolás, mientras se abanica con un ventilador portátil. “Al menos adelgazo la dieta, aunque ahora todo lo que como me sabe a metano”.

Por otro lado, los comerciantes del centro han visto mermar sus ventas. “Los martes son nuestro día fuerte”, lamenta Pedro, dueño de una cafetería en la calle San Bernardo. “Ahora la gente viene, pide un café y se va corriendo porque no puede ni tragar. Hemos tenido que instalar purificadores de aire y hasta oxímetro en la puerta para que los clientes sepan si pueden entrar o si tienen que contener el aliento hasta el jueves”.

Los expertos en medio ambiente están desconcertados

Científicos de todo el mundo se han hecho eco de la medida, calificándola como “la iniciativa más absurda pero efectiva contra el cambio climático jamás vista”. El doctor en meteorología por la Universidad de Salamanca, Fernando Giménez, explica: “Teóricamente, si todos los oviedenses dejaran de respirar los martes, podría reducir las emisiones de CO2 de la ciudad en un 0,0000001%. En la práctica, lo que se reduce es la población local”.

Desde Greenpeace han enviado una felicitación al ayuntamiento, aunque con reservas. “Aplaudimos la creatividad, pero recomendamos que también prohíban los pedos los sábados”, comenta su portavoz, que añade que “en Oviedo se nota mucho el viento del norte y no queremos que nadie se resfríe”.

Por su parte, la Asociación Española de Neumólogos ha presentado una queja formal ante el consistorio, arguing que “la norma vulnera el derecho fundamental a respirar, aunque entendemos que el alcalde quiere ser el próximo Greta Thunberg pero con más poder municipal y menos bicicleta”.

La oposición política pide que se extienda la prohibición a todo el mes

Los partidos de la oposición han visto en esta medida una oportunidad para ganar votos. El portavoz del PSOE en el ayuntamiento, Rafael Suárez, ha propuesto una enmienda para “ampliar la prohibición respiratoria a todos los días laborables, no solo martes”. “¿Por qué limitarse a los martes?”, pregunta Suárez. “Si queremos salvar el planeta, hay que ser valientes. Los lunes ya son difíciles de sobrellevar, así que que nadie respire esos días también”.

Desde Ciudadanos, su líder local ha criticado la gestión del alcalde porque “no se ha previsto qué hacer con las personas que necesitan respirar para bajar la basura o comprar el pan”. “Es una medida populista que no soluciona el problema real”, afirma. “El problema real de Oviedo es que no tiene metro, no que la gente respire”.

Mientras tanto, Vox ha presentado una propuesta alternativa: “En lugar de prohibir respirar, deberíamos prohibir que vengan extranjeros a Oviedo a respirar nuestro aire”. La iniciativa ha sido descartada por el pleno por considerarla “demasiado xenófoba, aunque con buena lógica económica”.

Las medidas de acompañamiento y las soluciones alternativas

Para paliar los efectos de la prohibición, el ayuntamiento ha instalado “estaciones de apnea controlada” en plazas públicas donde los ciudadanos pueden contener el aliento bajo la supervisión de personal municipal. Además, se ha creado un programa de “respiración compartida” por el que los vecinos pueden alquilar bolsas de aire de otros días de la semana por módico precio.

Las farmacias de la ciudad han visto un incremento del 300% en la venta de inhaladores y bombonas de oxígeno. “La gente viene desesperada”, comenta Juan, farmacéutico en la avenida de la Paz. “Piden oxígeno para hacer la compra semanal o para ir al gimnasio los martes. Hemos tenido que crear un reparto especial por turnos porque se están quedando sin existencias”.

Por otro lado, algunas empresas han aprovechado la medida para ofrecer servicios innovadores. La startup “RespiraMenos” ha lanzado una aplicación que mide cuánto has contado el aliento y te da puntos para canjear por descuentos en tiendas locales. “Estamos ayudando a la gente a ser más sostenibles”, explica su fundador, que confiesa que él mismo respira normalmente porque “alguien tiene que pagar los impuestos”.

El futuro de la política ambiental en Oviedo

El alcalde ha anunciado que esta es solo la primera de una serie de medidas drásticas para combatir el cambio climático. “El próximo mes prohibiremos parpadear los miércoles”, ha declarado en rueda de prensa. “Cada parpadeo libera una partícula de polvo que contribuye al smog urbano”. También se ha estudiado prohibir el pensamiento los domingos, aunque se ha descartado por ser “demasiado difícil de fiscalizar”.

Los vecinos se muestran resignados pero esperanzados. “Si esto ayuda a salvar el planeta, me lo tomo con filosofía”, comenta un vecino mientras camina sin respirar por la calle. “Al menos ahorramos en gasto de mascarillas porque ya no tose ni respiramos”.

Mientras tanto, los meteorólogos locales han informado que la calidad del aire en Oviedo ha mejorado un 0,0001% desde que se implementó la medida. “Es un dato insignificante”, comenta el director del observatorio local, “pero a nivel político se ve como un éxito rotundo. El alcalde aparecerá en todos los periódicos explicando cómo ha salvado el planeta prohibiendo respirar un día a la semana”.

Conclusión del autor

En resumen, el Ayuntamiento de Oviedo ha dado un paso audaz —y ligeramente asfixiante— hacia la sostenibilidad ambiental. La prohibición de respirar los martes ha puesto a la ciudad en el mapa mundial como ejemplo de lo que se puede lograr cuando los políticos priorizan la ideología por encima de la fisiología humana.

Mientras los científicos debaten si realmente ayudará a frenar el calentamiento global, los oviedenses se han adaptado con la resignación que caracteriza a quienes viven bajo la administración local. Entre llevar bolsas de aire al supermercado y evitar hacer footing los martes, la ciudad avanza —literalmente hacia ningún lado— en su cruzada por salvar el planeta.

Al final del día, lo que importa es que el alcalde pueda decir en campaña que hizo algo por el medio ambiente. Y si para ello tiene que privar a los ciudadanos de una función corporal básica un día a la semana, pues menuda paja. Después de todo, ¿qué importancia tiene respirar cuando se puede salvar al mundo con un decreto municipal?

Nota del editor: Este artículo es una obra de ficción satírica. El Ayuntamiento de Oviedo no ha prohibido respirar los martes (aunque algunos vecinos lo desean en privado), ni ha creado estaciones de apnea controlada en las plazas. Sin embargo, considerando la política local actual, no nos sorprendería que en el próximo pleno se debatiera algo igual de absurdo. Mientras tanto, recuerde: si es martes y está en Oviedo, lea esto con atención. Y si puede, respire profundo —aunque sea ilegal.

PD: Si este martes ha sobrevivido sin respirar, felicidades. Ha contribuido a que un oso polar en el Ártico no se derrita… o eso nos han dicho en el consistorio.