miércoles, 4 de noviembre de 2026 El diario satírico de Asturias
Gijón · Sátira

Los Héroes del Simancas exigen pensión vitalicia por estar olvidados

Los Héroes del Simancas no descansan: exigen pensión vitalicia, sindicato y derecho al teletrabajo desde el olvido en Gijón

Los Héroes del Simancas exigen pensión vitalicia por estar olvidados
Ilustración generada por inteligencia artificial para Arturo "Arti" Ficial.

En un giro inesperado que ha sacudido los cimientos de la memoria histórica de Gijón, los presuntos Héroes del Simancas han emitido un comunicado conjunto desde el más allá exigiendo una pensión vitalicia inmediata por “haber sido olvidados injustamente” tras la orden del Gobierno de retirar sus monumentos. Según fuentes cercanas a la Junta de Gobierno, las espectralidades se presentan cada mañana en la puerta del Ayuntamiento con carteles handwritten que rezan: “¿Y qué pasa con nuestras royalties de eternidad?”.

La situación ha alcanzado niveles de burocracia tan absurdos que incluso los trámites para jubilarse parecen triviales en comparación. Los abogados de las familias de los héroes argumentan que sus antepasados “trabajaron duro durante la guerra civil” y ahora se enfrentan a un “despido injustificado” por parte del Ministerio de Memoria Democrática.

El conflicto laboral tras la tumba

El sindicato de Espíritus de Guerra Civil (SEGC) ha convocado una huelga eterna para el próximo mes de octubre, argumentando que los Héroes del Simancas “no pueden seguir trabajando en condiciones tan precarias”. Según el portavoz del sindicato, los héroes han estado “deambulando por los pasillos del olvido sin ningún tipo de compensación económica” desde hace más de 80 años.

El punto más conflictivo es la reclamación de horas extra. Los representantes de los héroes aseguran que durante la guerra civil realizaron turnos de 24 horas continuas sin descanso adecuado, y que ahora, al estar “retirados del activo”, deberían recibir al menos una compensación por esos servicios prestados. “No pedimos mucho”, declaró uno de los portavoces desde una niebla tenue, “solo lo que nos corresponde por haber estado ahí cuando más se nos necesitó”.

La Iglesia interviene con más burocracia que fe

Los Jesuitas, que inicialmente presentaron un recurso contencioso-administrativo contra la orden de retirar los monumentos, ahora se han convertido en el principal asesor laboral de los héroes fallecidos. Según el padre Ignacio González, “la Santa Sede debería velar por el bienestar eterno de aquellos que dieron su vida por la patria, aunque sea revisando sus nóminas en el cielo”.

La Iglesia ha propuesto crear un fondo de pensiones celestiales financiado con las limosnas de las cofradías, siempre y cuando los héroes acepten trabajar como intercessores espirituales los domingos por la mañana. Sin embargo, los héroes han rechazado la propuesta argumentando que “ya han cumplido con su horario espiritual en vida” y ahora quieren “desconexión total”.

El Gobierno, por su parte, ha informado que los recursos de los Jesuitas han sido rechazados porque “no hay forma jurídica de pagar pensiones a entidades que no cotizan a la Seguridad Social, ni siquiera en el más allá”.

Las reivindicaciones espectrales que enciendan a Gijón

Entre las demandas más insólitas de los Héroes del Simancas figuran: el derecho a un nicho digno con vista al mar, la instalación de wifi celestial en sus tumbas, y el pago retroactivo de todos los tributos municipales que no pudieron cobrar durante el siglo XX. Los abogados de los héroes han presentado un dossier de 400 páginas que incluye testigos de las almas de sus caballos de guerra y recibos de los alimentos de campaña que nunca se les reembolsaron.

El Ayuntamiento de Gijón ha respondido que está “totalmente dispuesto a negociar”, siempre y cuando los héroes presenten una identificación válida y acrediten que no están afiliados a ninguna organización sindical ilegal en el mundo espiritual. “No podemos simplemente dar dinero a alguien que no existe en el registro civil”, comentó el concejal de Hacienda, “aunque entendamos su dolor por estar olvidados”.

La situación ha generado un debate sin precedentes en la ciudad. Algunos vecinos exigen que los héroes sean reubicados en la sede del SEPE para que busquen empleo, mientras que otros proponen que se les dé una condecoración póstuma por “haber molestado tanto al Gobierno después de muertos”.

El plan de contingencia del Estado

Ante la imposibilidad de negociar con entidades que no poseen DNI, el Gobierno ha creado una comisión especial de “Atención a Entidades Espirituales” que se encargará de estudiar el caso. La comisión, formada por tres funcionarios, un medio psíquico y un contador, tendrá un plazo de seis meses para emitir un informe que, según fuentes cercanas, probablemente concluya que “no hay presupuesto para pensiones eternas”.

Mientras tanto, los heroes han comenzado a aparecer en las puertas de las instituciones públicas de Gijón exigiendo sus derechos laborales. Los bomberos han tenido que intervenir en varias ocasiones para retirar espectáculos que se negaban a abandonar las instalaciones del Ayuntamiento. “No son violentos, simplemente son muy insistentes”, explicó un bombero, “y además no aceptan cheques, exigen pago en efectivo o en especie”.

La oposición política ha visto en este asunto una oportunidad para criticar al Gobierno. El portavoz del partido más cercano a las ideas de los héroes ha declarado que “el Estado abandona a sus héroes tanto en vida como en muerte”, aunque se negó a especificar qué partido era para evitar problemas legales con las familias de los propios héroes.

Conclusión del autor

En final, podemos afirmar que Gijón ha logrado algo verdaderamente histórico: ha convertido a sus héroes más controvertidos en demandantes laborales del más allá. La absurda situação demuestra que el Estado está más preparado para gestionar el olvido que para reconocer la memoria. Mientras los vivos debaten sobre monumentos y nombres de calles, los muertos ya están organizando su sindicato y exigiendo liquidaciones.

Quizás la verdadera lección que debemos extraer de este episodio es que la burocracia no entiende la muerte. Los formularios no tienen casilla para “fallecido en guerra civil hace 80 años” y el registro civil no contempla la pensión vitalicia celestial. Mientras tanto, los Héroes del Simancas siguen deambulando por Gijón, esperando que alguien les reconozca el derecho a descansar sin que les exijan el pago del IBI por su eterna presencia en el olvido.

Al final del día, quizás todos queramos ser héroes, pero nadie quiere enfrentar las consecuencias fiscales de haberlo sido.

Reacciones vecinales y el futuro del turismo espectral

Los vecinos de Gijón están divididos. Un grupo propone convertir las tumbas de los héroes en atracciones turísticas con entrada de pago, arguing que “si ya están cobrando por estar olvidados, que al menos cobren entradas”. Otro grupo exige que se les cambie las cerraduras a los cementerios para evitar appariciones nocturnas en las puertas de las oficinas municipales.

La concejal de Turismo ha anunciado que estudiará la posibilidad de crear una “ruta espectral” por la ciudad, donde los turistas podrán ver los héroes deambulando por sus antiguos puestos de trabajo mientras escuchan grabaciones de discursos de guerra. “Será una experiencia única”, comentó la edil, “y además generará ingresos para la ciudad sin que tengamos que pagarles pensiones”.

Mientras tanto, los héroes han comenzado a enviar notificaciones push a los teléfonos móviles de los concejales, recordándoles que “todavía faltan pagos pendientes de 1939”. La policía local ha recibido órdenes de no intervenir a menos que los héroes porten armas de fuego o intenten ingresar en edificios privados sin permiso espectral.

Epílogo: la pensión que nunca llegará

Mientras los tribunales siguen debatiendo la jurisdicción del más allá y los Jesuitas preparan su segundo recurso, los Héroes del Simancas siguen esperando una respuesta que nunca llegará. La burocracia estatal, ese monstruo sin rostro que consume documentos y tiempo, ha demostrado ser más inmortal que cualquiera de los héroes que ahora exige sus derechos.

En un último acto de ironía poética, el Boletín Oficial del Estado ha publicado una orden ministerial que establece que “ninguna entidad espiritual podrá percibir beneficios económicos sin haber acreditado previamente su condición de contribuyente en el mundo terrenal”. Los héroes han respondido presentando sus recibos de IRPF de la guerra civil, aunque el Ministerio de Hacienda ha informado que “los archivos de 1936 fueron digitados en un formato que ni siquiera Excel puede leer”.

Así que, mientras usted lee este artículo, posiblemente uno de los Héroes del Simancas esté deambulando por la puerta de su casa, esperando que usted firme un documento que autorice su pensión vitalicia. Si lo ve, no le llame a la policía. Simplemente dile que ya tiene el alta en la Seguridad Social y que su pensión le llegará… algún día, desde el más allá.