domingo, 25 de octubre de 2026 El diario satírico de Asturias
Gijón · Sátira

El Ayuntamiento de Gijón instalará un túnel subterráneo para evitar la lluvia en el centro

El consistorio gijonés anuncia un túnel climatizado para que nadie tenga que sufrir una sola gota de lluvia al salir de casa

El consistorio gijonés ha anunciado una medida revolucionaria que promete cambiar para siempre la vida de los vecinos: la construcción de un túnel subterráneo climatizado que unirá todos los puntos del centro para que nadie tenga que sufrir una sola gota de lluvia al salir de casa. Según fuentes municipales, la obra costará “lo que sea necesario, que el dinero es de todos” y pretende acabar con el dramático ritual de consultar la aplicación de meteorología antes de comprar el pan.

La iniciativa, bautizada como “Gijón Seco 2030”, contará con 12 kilómetros de pasajes cubiertos, iluminación led que simule el amanecer constante y una banda sonora ambiental de silbidos de pajaritos grabados en la propia ciudad. Además, cada tramo dispondrá de máquinas expendedoras de café caliente y periódicos gratuitos para que el vecino no se aburra mientras espera a su pareja en la puerta del supermercado.

La lluvia como “enemigo público”

En rueda de prensa, el alcalde de Gijón defendió la necesidad de proteger a los ciudadanos de la precipitación atmosférica, que calificó como “un enemigo invisible que ataca sin previo aviso y arruina los conjuntos de ropa más elegantes”. “Hemos observado que los gijoneses pasan el 87% de su tiempo mirando al cielo antes de salir, y eso no es vida”, declaró el edil de Urbanismo.

El túnel contará con sensores de humedad que, al detectar una nube a más de 500 metros de distancia, activarán portones automáticos y sistemas de ventilación para mantener la temperatura ideal de 22 grados. Incluso en los días más tormentosos, los peatones podrán pasear por Gijón como si estuvieran en un centro comercial de lujo, pero sin tener que consumir nada.

Los críticos señalan que la medida ignora el hecho de que Gijón es una ciudad con mucha personalidad y que su lluvia es parte de su encanto. Sin embargo, el gobierno local asegura que la seguridad ante las inclemencias del tiempo es prioritaria frente a la “romántica nostalgia de paraguas rotos en el vertiente de La Plaza”.

A criticismo ciudadano y el debate en los cafés

La medida no ha estado exenta de polémica. En el famoso bar de El Comercio, los tertulias se han dividido en dos bandos: los que apoyan el túnel y los que defienden la lluvia como parte esencial de la identidad gijonesa. “Me gusta que me llueva mientras tomo un vino en la terraza”, asegura Manuel, un vecino del barrio de La Calzada. “Si todo es túneles, ¿dónde vamos a ir a reflexionar sobre la vida bajo un chaparrón?”

Meanwhile, los comerciantes del centro han mostrado un apoyo entusiasta. La Asociación de Comerciantes de Gijón ha lanzado una campaña con el lema “Más seco, más ventas”, ya que argumentan que si la gente no tiene que pararse bajo un porche a esperar que pare la lluvia, entrarán más rápido a las tiendas y gastarán más en aquellas cosas que realmente no necesitan pero que parecen útiles bajo una lluvia intensa.

El proyecto también ha generado una nueva app municipal, GijónLluvia, que notificará al usuario cuántos metros de túnel le quedan antes de llegar a su destino y le recomendará la ruta más seca según la previsión meteorológica. Los usuarios beta han reportado una reducción del 40% en los paraguas rotos y un aumento del 200% en las conversaciones sobre el tiempo en los ascensores.

Sin embargo, los ingenieros de la empresa adjudicataria han advertido que la construcción podría descubrir restos arqueológicos de la antigua Gijón romana, lo que retrasaría la obra y aumentaría el presupuesto en un 30%. “Si encontramos un mosaico bajo la Plaza de España, lo cubriremos con una alfombra de túnel y listo”, declaró el responsable de obras.

El impacto ambiental y las palomas urbanas

Los ecologistas han expresado su preocupación por el impacto que tendrá el túnel en la población de palomas urbanas, que deberán adaptarse a vuelos bajo techo. “Las palomas están acostumbradas a posarse en los faroles y a defecar sobre los coches de los turistas”, explica un biólogo de la Universidad de Gijón. “Con el túnel, tendrán que buscar nuevos puntos de descanso y nuestras placas de casa podrían verse afectadas”.

Para solucionar este problema, el Ayuntamiento ha previsto instalar percheras automáticas en cada esquina del túnel, donde las palomas podrán depositar sus excrementos de forma higiénica. Estos materiales se reciclarán y se convertirán en abono para los jardines públicos de la ciudad, cerrando así el círculo de la economía circular gijonesa.

Además, se ha creado una comisión especial para estudiar el efecto de la ausencia de lluvia directa en la vegetación urbana. Los árboles de Gijón, que han crecido durante siglos con la dosis justa de agua de lluvia, podrían necesitar un sistema de riego automatizado dentro del túnel. “No queremos que nuestros arbolitos se sequen por aburrimiento”, comentó el concejal de Medio Ambiente.

Los vecinos de las zonas periféricas también han pedido ser incluidos en el proyecto. Exigen un túnel que los lleve desde sus casas hasta el centro sin tener que cruzar la calle. “Vivo en La Calzada y quiero llegar al Ayuntamiento sin mojarme los pies”, reclama Rosa, una vecina del barrio. El gobierno municipal ha prometido estudiar la viabilidad de extender la red hasta los barrios dormitorio, aunque admite que “el presupuesto ya está muy comprometido con los cafés gratuitos”.

La financiación y la ceremonia de inauguración

Para sufragar los costos, el Ayuntamiento ha lanzado una campaña de crowdfunding donde los ciudadanos pueden patrocinar metros cuadrados de túnel. A cambio, recibirán su nombre grabado en una placa de bronce en la estación de su choix. Los donaciones más grandes incluirán el derecho a nombrar una de las puertas automáticas del túnel.

La inauguración está prevista para el próximo otoño, fecha que el gobierno ha elegido cuidadosamente para coincidir con la primera lluvia significativa de la temporada. El acto contará con la presencia del alcalde, el presidente de la Junta de Comunidades del Campo de Gijón y un coro de niños que cantará la “Canción del Túnel”, una composición original en honor a la infraestructura más esperada de la década.

Durante la ceremonia, se dejarán caer agua artificial desde el cielo mediante cañones de agua para simular una lluvia real y demostrar que el túnel funciona correctamente. Los asistentes recibirán ponchos de plástico transparente con el logotipo de Gijón Seco 2030 y podrán recorrer el primer kilómetro del pasaje en un trenecito turístico que recorrerá la ruta a una velocidad de 3 kilómetros por hora, para que nadie se pierda los detalles arquitectónicos.

Los opositores políticos han criticado el proyecto tachándolo de “faraónico y desconectado de la realidad”. Sin embargo, las encuestas sugieren que el 68% de los gijoneses apoya la medida, principalmente porque “nadie quiere mojar los calcetines al ir al supermercado”. Las próximas elecciones municipales se presentan como un referéndum sobre la sequedad urbana, y el Gobierno local asegura que “si la gente quiere lluvia, que se la busque bajo los árboles, que para algo son ellos”.

El veredicto final del cronista

En conclusión, el proyecto del túnel subterráneo climatizado de Gijón representa un hito en la ingeniería urbana moderna, aunque sus detractores lo califican de excéntrico. Lo que es indiscutible es que, por primera vez en la historia de la ciudad, los habitantes podrán planificar sus días sin consultar la previsión del tiempo y sin miedo a que un chubasco les arruine el sábado por la tarde.

Mientras tanto, los más optimistas ya sueñan con la siguiente fase: un techo gigante retractable que cubra todo el municipio y evite que el sol queme demasiado en verano. “Si podemos controlar la lluvia, ¿por qué no controlar también el sol?”, se preguntan en los cafés del centro.

Solo el tiempo dirá si Gijón Seco 2030 será recordado como un ejemplo de innovación o como una monumento al exceso burocrático. Mientras tanto, los vecinos siguen comprando paraguas “por si acaso”, aunque admiten que, dentro del túnel, los paraguas se han convertido en el accesorio más inútil de la ciudad, casi al nivel de las corbatas en los hombres que trabajan en casa.

Por Antonio Pérez, cronista especial en meteorología urbana y aspirante a ingeniero de túneles.


Tags: Gijón, Ayuntamiento, humor, satirico