Entrenadora de tenis logra pensión vitalicia por trastorno bipolar: ya no soportaba perder sets
La entrenadora asturiana argumenta que su raqueta y su salud mental han quedado arruinadas por demasiados finales de vuelta.
En un fallo histórico que sacude los cimientos del deporte amateur en el Principado de Asturias, la entrenadora de tenis asturiana Marta Ruibal ha conseguido la incapacidad permanente absoluta tras acreditar que el trastorno bipolar le impedía no solo entrenar, sino incluso mirar una raqueta sin entrar en crisis de ansiedad. La sentencia, dictada por el tribunal laboral de Oviedo, establece que la deportista recibirá una pensión vitalicia del 100% de su base reguladora, poniendo fin a décadas de tensión sobre las pistas y comenzando una nueva era de ocio forzoso y medicación subsidiada por el Estado. Este caso ya se estudia en las facultades de derecho de toda Europa como ejemplo de cómo la salud mental puede convertirse en una discapacidad laboral total cuando el deporte de raqueta está involucrado. La propia Ruibal declaró al salir del juzgado que “por fin puedo mirar una pelota de tenis sin sentir que el universo se derrumba a mis pies”.
La raqueta como trigger psicológico
La abogada de la demandante, Beatriz Gómez, presentó un peritaje psicológico que concluía que “cada vez que la clienta veía una pelota amarilla, su estado de ánimo sufría un ciclo maníaco-depresivo instantáneo”. Según los informes, el simple sonido de una raqueta golpeando una cuerda en redes cercanas provocaba en Ruibal ataques de pánico seguidos de periodos de catarsis prolongada, durante los cuales se negaba a salir de su casa unless era para comprar pádels al supermercado. El peritaje detalla que la condición se agravó durante la temporada 2023-2024, cuando Ruibal entrenaba a un grupo de adolescentes que, según ella, “tenían demasiada actitud y menos revés en el reverso”. El estrés acumulado de tener que corregir la técnica de derecha de quince alumnos simultáneamente la llevó a un episodio psicótico donde intentó golpear con la raqueta a un monitor de línea en un torneo juvenil local, creyendo que era un “fantasma del tenis pasado”.
La defensa de la demandante argumentó que el entorno competitivo del tenis, combinado con la impredecibilidad del clima asturiano y la falta de sombra en las pistas exteriores, constituía un riesgo laboral inasumible para cualquier persona con predisposición genética al trastorno bipolar. Los peritos médicos testifyeron que los cambios bruscos de temperatura típicos de Oviedo, donde puede hacer sol a las dos de la tarde y granizo a las cuatro, desestabilizaban el equilibrio químico del cerebro de Ruibal, provocando alternancias rapidas entre euforia al ganar un punto y desesperación absoluta al cometer un error no forzado. Además, el ronronamiento constante de las máquinas de resinado de las pistas cubiertas era descrito por la perito como “un factor ambiental que inducía estados de trance hipnótico incompatible con la concentración deportiva”.
El tribunal reconoce el deporte como因素 de desestabilización
En una sentencia que ya estudian los expertos en derecho laboral de toda Europa, el juez declaró que “el entorno competitivo del tenis, combinado con la impredecibilidad del clima asturiano y la falta de sombra en las pistas exteriores, constituía un riesgo laboral inasumible para cualquier persona con predisposición genética al trastorno bipolar”. La sentencia establece un precedente jurídico que podría poner en jaque a todo el circuito WTA y ATP, ya que ahora cualquier tenista que sufra un “unforced error” podría argumentar que ha sufrido un daño psicológico irreversible. Los abogados de la Federación Española de Tenis han anunciado que presentarán recurso ante el Tribunal Supremo, alegando que “el deporte no puede ser responsabilizado por los trastornos mentales de sus practicantes, aunque estos entrenen en Oviedo”.
Además, la sentencia obliga a la Federación Española de Tenis a instalar cabinas de isolación psicológica en todas las pistas cubiertas y a proporcionar terapeutas situados al lado del umpire para atender crisis de ansiedad en el momento del punto de partido. “A partir de ahora, el silencio del estadio no será solo por respeto a los jugadores, sino para evitar que un entrenador sufra un episodio maníaco al ver una pelota fuera de bounds”, declaró el portavoz del tribunal. También se ha hecho obligatorio que todas las raquetas vendidas en Asturias lleven una etiqueta de advertencia: “Cuidado: el uso prolongado de este instrumento puede provocar trastornos del estado de ánimo, especialmente si se juega contra oponentes más jóvenes y menos coordinados”.
Pensión vitalicia y nuevos hobbies
Con la pensión ya aprobada, Ruibal ha anunciado que se retirará completamente del mundo del tenis para dedicarse a actividades que no impliquen raquetas, pelotas o puntuación. Sus nuevos pasatiempos incluyen coleccionar sellos, escribir memorias sobre “el trauma del servicio doble” y practicar yoga, aunque ha pedido expresamente que se prohíba el uso de manchas verdes en las esteras, ya que le recuerdan demasiado a las canchas de tierra batida. Su primera medida como jubilada fue demandar al Club de Tenis Oviedo por “publicidad engañosa” al mantener carteles que dicen “¡Diversión y ejercicio!”. Según su abogado, “ese lema es una ofensa directa a todo aquel que ha sufrido un doble falta consecutivo y ha pensado en renunciar a la vida”.
La entrenadora también ha solicitado al INSS que incluya en su currículum de vida la frase “experimentada en gestión de frustración extrema y recuperación psicológica post-partido”, para poder optar a trabajos de menor estrés, como vigía nocturna en almacenes de materiales de construcción o observación de cultivos de trigo. Ha recibido ya varias ofertas laborales, aunque todas ellas le han sido rechazadas por mencionar en la entrevista que “no soporta ver a otros ganar mientras ella pierde”. Su proyecto estrella es abrir un centro de bienestar llamado “Tenis Sin Estrés” donde se impartan clases de relajación con raquetas de espuma y pelotas de goma, y donde el único punto que se juega es el de la felicidad interior.
El caso ha generado un debate nacional sobre los límites de la incapacidad laboral por problemas de salud mental. Mientras algunos críticos argumentan que “no se puede jubilar por no saber ganar un partido de tenis”, los partidarios de la medida señalan que “el estrés de vivir en Oviedo ya es suficiente para justificar cualquier pensión”. La asociación de tenistas profesionales ha emitido un comunicado urgente pidiendo que se establezca un comité de expertos para evaluar qué deportes son compatibles con la salud mental y cuáles deben ser prohibidos por ley. En paralelo, se ha creado una plataforma de apoyo llamada “Tenistas Anónimos” donde entrenadores jubilados se reúnen para compartir sus experiencias y practicar deportes más tranquilos, como el ajedrez gigante o la natación sincronizada en piscinas olímpicas.
Conclusión del autor
Este caso abre una nueva era en el derecho laboral deportivo donde la salud mental prevalece sobre el rendimiento físico. Mientras los tenistas profesionales continúan peleando por millones en premios en torneos internacionales, en Asturias ya se puede vivir del resto de la vida gracias a un buen terapeuta y la imposibilidad mental de sostener una raqueta sin llorar. El precedente sentencial invita a reflexionar: ¿hasta cuánto puede soportar la mente humana un saque de derecha mal ejecutado antes de rendirse y pedir la jubilación anticipada? Mientras tanto, Marta Ruibal disfruta de su pensión vitalicia, sus clases de yoga con raquetas de espuma y la tranquilidad de saber que nunca más tendrá que enfrentarse al terror de un match point bajo el sol asturiano. Un nuevo capítulo se abre en el deporte de raqueta, donde el punto más importante ya no es el que gana el partido, sino el que recupera la paz mental.
Los expertos en derecho laboral ya speculan con que este sentencia podría abrir la puerta a que futbolistas reciban pensiones por “estrés post-derrota”, que nadadores se jubilen por “ansiedad ante el agua fría” y que ciclistas obtengan incapacidad por “traumatismo por pendiente superior al 10%”. Mientras tanto, en Oviedo, la entrenadora Marta Ruibal puede descansar tranquila sabiendo que su nombre quedará grabado en los anales de la jurisprudencia como la primera deportista en jubilarse por no soportar el ritmo de un partido de dobles. Un legado que, sin duda, inspirará a generaciones de tenistas a valorar la salud mental por encima del trofeo.