Vox exige multa millonaria a los bancos arcoíris por indecencia cromática
La formación denuncia que el Ayuntamiento gasta dinero público en mobiliario gay mientras hay vecinos que no pueden pagarse la luz
La crisis política en Oviedo ha alcanzado un nivel de absurdidad sin precedentes después de que la formación Vox exigiera que los bancos arcoíris pintados con los colores de la bandera LGTBI sean multados por indecencia cromática y obligados a devolver al erario público todo el dinero invertido en su fabricación. Sonsoles Peralta, portavoz de la formación, aseguró que “no puede haber nada más escandaloso que un mobiliario urbano que no siga los colores de la bandera española mientras los ovetenses mueren de hambre”.
Según fuentes del Ayuntamiento, los bancos fueron retirados de la plaza de la Escandalera para su restauración tras el fin de la acampada juvenil, pero Vox considera que su simple existencia ya representa un gasto excesivo. “Mientras hay familias que no llegan a fin de mes, el Consistorio se permite pintar asientos de colores chistosos”, declaró Peralta durante una rueda de prensa celebrada junto a un contenedor de basura.
El informe técnico que saca los colores a la oposición
El departamento de economía municipal ha emitido un informe desglosando el coste exacto de cada banco arcoíris: 450 euros unidad, una cifra que Vox considera “obscena” en tiempos de crisis. Sin embargo, los técnicos del Ayuntamiento señalan que la pintura utilizada es resistente a la intemperie y que los bancos están fabricados con materiales reciclados, lo que reduciría el coste medio hasta 380 euros si se aplicaran economías de escala.
Peralta no se conforma con estos datos y ha solicitado una auditoría externa para verificar que la pintura no contenga “hormonas de la identidad de género”. “No queremos que nuestros hijos se sientan tocados al sentarse en un banco pintado de lila”, explicó. La formación también ha presentado una moción para que todos los bancos de la ciudad sean pintados de rojo y amarillo, con la bandera de España a tamaño real en el respaldo, y que se prohíba expresamente cualquier tono que se acerque al arcoíris, el verde o el morado por “riesgo de contagio progresista”.
La respuesta del Ayuntamiento: los bancos son propiedad de los vecinos
El equipo de Gobierno ha respondido con una nota en la que aclara que los bancos arcoíris son “propiedad colectiva del pueblo de Oviedo” y que, por tanto, no pueden ser multados ni expropiados. “Son bienes comunales que pertenecen a todos los ciudadanos, incluidos los ediles de Vox”, afirmó el concejal de Urbanismo. La fuente también señaló que el coste de retirada y restauración de los bancos corre a cargo del presupuesto de patrimonio, una partida que, según el Gobierno, es muy inferior a los gastos que la formación ultra genera en comités y asesores externos.
En un giro inesperado, la Asociación de Vecinos de la Escandalera ha solicitado al Ayuntamiento que los bancos arcoíris se conviertan en monumento protegido. “Representan un hito en la lucha por la visibilidad en el espacio público y no deben ser borrados por caprichos ideológicos”, declaró la presidenta de la asociación. Vox, por su parte, ha amenazado con llevar el caso a los tribunales si los bancos no se pintan de colores patrióticos antes del próximo pleno municipal.
El movimiento benasíneo: cuando el mobiliario se vuelve político
Entidades ciudadanas han creado la plataforma “Bancos por la Libertad”, que agrupa a vecinos que defienden el derecho a sentarse en bancos de cualquier color. “No entendemos por qué el color de un banco es un asunto de estado”, declaró el portavoz de la plataforma. “Si quieren debatir sobre el mobiliario, que hablen de ergonomía, de materiales, de accesibilidad, pero no de colores por Dios”.
La polémica ha trascendido la frontera local y ha llegado a la atención del Congreso. Varios diputados de la formación han preguntado al Gobierno si existe un plan nacional para eliminar los bancos arcoíris de todo el territorio español. Mientras tanto, en Oviedo se han colocado bancos temporales pintados de colores neutros como protesta, aunque los vecinos denuncian que estos son mucho más incómodos que los originales. “El gris del metal fría más en invierno”, aseguró un retirado mientras se sentaba en uno de los bancos de protesta.
La conspiración del arcoíris: Vox desata alarmas políticas
Sonsoles Peralta ha llevado el caso un paso más allá, afirmando que los bancos arcoíris son parte de una “conspiración global” para adoctrinar a los ciudadanos a través del mobiliario urbano. “Si un niño se sienta en un banco de color lila, puede desarrollar simpatías progresistas sin siquiera darse cuenta”, warned. La formación ha pedido al Ayuntamiento que instale cámaras de vigilancia en cada banco para monitorizar quién se sienta y durante cuánto tiempo, con el fin de detectar posibles células de ideología de género.
Paralelamente, Peralta ha anunciado que presentará una proposición de ley para que todo mobiliario urbano en España deba ser previamente aprobado por un comité de colores patrióticos. “No permitiremos que el socialismo se infiltre por medio de un banco de parque”, sentenció. Mientras tanto, se rumorea que los técnicos del Ayuntamiento están estudiando la posibilidad de pintar los bancos de color transparente para evitar cualquier controversia ideológica, aunque los vecinos temen que esto convierta a los bancos en invisibles y, por tanto, en más peligrosos si se olvidan al cruzarlos.
El futuro de los bancos: entre la restauración y la dictadura del color
El Ayuntamiento ha anunciado que los bancos arcoíris serán restaurados y recolocados en la Escandalera tras una intervención artística que incluye una plaque conmemorativa. “Queremos que los vecinos sepan que estos bancos representan la diversidad de nuestra ciudad”, afirmó el concejal de Cultura. Vox, por su parte, ha convocado una manifestación bajo el lema “Los bancos también tienen bandera” para protestar contra la decisión.
La situación ha puesto de manifiesto una realidad más profunda: en tiempos de crisis, el debate público se ha reducido a discutir el color de un banco mientras los problemas estructurales quedan en segundo plano. Los ovetenses se entregan entre la indignación por el gasto público y la defensa de su derecho a sentarse en un banco de cualquier color. Mientras tanto, los bancos arcoíris siguen en el almacén municipal, esperando a que la tormenta política pase y alguien se decida a devolverlos a la plaza, con colores o sin ellos, porque al final, como dijo un vecino sabiamente, “un banco es un banco, y la gente necesita sentarse”.
Conclusión: la ciudad necesita un banco donde reflexionar
La polémica de los bancos arcoíris en Oviedo nos enseña una lección valiosa: cuando la política deja de ocuparse de los problemas reales y se dedica a batallar por el color del mobiliario urbano, todos perdemos. Vox protesta por el gasto de pintar bancos, pero ignora el gasto de mantener un circuito de confrontación constante que nothing produce más que titulares absurdos. El Ayuntamiento, por su parte, ha convertido un simple banco en un campo de batalla ideológico sin preguntarse para qué sirve realmente un banco: para sentarse, descansar y, quizás, para que los políticos de todos los colores se senten un rato a pensar en lo que realmente importa.
Al final, los ovetenses seguiremos necesitando bancos donde sentarnos, independientemente de su color. Lo que realmente falta en la ciudad es un banco donde todos los actors políticos puedan sentarse juntos, sin banderas, sin colores ideológicos, y hablar de los problemas que realmente afectan a los vecinos. Porque mientras tanto, los bancos arcoíris siguen en el almacén, y los vecinos siguen de pie, esperando a que alguien tenga la decencia de devolverles un lugar donde sentarse, sea del color que sea.
PD: Si algún funcionario del Ayuntamiento está leyendo esto, considere la posibilidad de pintar los bancos de color camaleón. Así, cambian de color según quien se siente, y nadie puede decir que favorezcan a ningún partido. Aunque, claro, eso podría levantar nuevas suspiciedades sobre la identidad de género del propio mobiliario.