jueves, 5 de noviembre de 2026 El diario satírico de Asturias
Gijón · Sátira

Gijón declara a las palomas como nuevos alcaldes tras concurso avícola

Tras el Concurso Nacional de Avicultura, las palomas toman el control del Ayuntamiento y las gallinas exigen representación

Gijón declara a las palomas como nuevos alcaldes tras concurso avícola
Ilustración generada por inteligencia artificial para Arturo "Arti" Ficial.

En un giro insólito que ha laissado a los ciudadanos boquiabiertos, el Ayuntamiento de Gijón ha anunciado oficialmente que las palomas domésticas participantes en el 18º Concurso Nacional de Avicultura, Colombicultura y Cunicultura de raza pasaron a ser los nuevos mandatarios de la ciudad. La medida, aprobada en sesión plenaria extraordinaria celebrada en el recinto ferial Luis Adaro, se justifica por el “mérito excepcional” de los 2.000 animales que convirtieron a Gijón en la capital española de la cría de gallinas, palomas y conejos durante un solo fin de semana.

El primer alcalde paloma, un colirizador de raza llamado “Perico”, ya ha dictado su primera ordenanza: prohibir el uso de migas en el centro urbano bajo pena de ser perseguidos por palomas mensajeras durante tres horas consecutivas. Los vecinos, mientras tanto, se han organizado en grupos de autodefensa llevando palomares portátiles y semillas de girasol como oferta de paz.

Las gallinas exigen representación proporcional en el nuevo Gobierno

Mientras las palomas celebran su victoria política, las gallinas participantes en el concurso han presentado una protesta formal ante la Junta de Gobierno Local, exigiendo representación proporcional en el nuevo gabinete municipal. “No puede ser que las palomas se queden con todo el poder solo porque vuelan más bonito”, declaró Henrietta, una gallina de raza Brahma que lidera la plataforma avícola. “Nosotras ponemos huevos todos los días, ¿y qué hacen ellas? Posar en los monumentos y ensuciar las placas conmemorativas”.

El equipo de Gobierno, ahora compuesto por una mezcla de palomas, conejos y un gallo de raza Leghorn que ocupa la cartera de Hacienda, ha prometido estudiar la demanda. Sin embargo, la primera medida económica ya ha generado controversia: el nuevo presupuesto municipal destina el 40% de los ingresos a la compra de pienso especializado y la construcción de un gallinero municipal en la plaza del Ayuntamiento, lo que ha dejado sin fondos para el mantenimiento del famoso “El Culón”.

El conejito de raza Rex es nombrado consejero de Urbanismo

En una sorpresa que ha sacudido los estamentos políticos de Gijón, un conejito de raza Rex llamado “Pelusín” ha sido nombrado consejero de Urbanismo y Vivienda en el nuevo Gobierno animal. Su primera decisión ha sido declarar todos los jardines privados como “zonas de madriguera protegidas”, prohibiendo el podaje de setos sin autorización previa de la Comisión Lagomorfa Municipal. Los vecinos que intenten recortar un seto sin permiso se enfrentan a multas de 500 euros o, en casos graves, a ser adoptados temporalmente por una familia de conejos hasta que aprendan a respetar los túneles subterráneos.

Pelusín justificó su medida afirmando que “la movilidad urbana ya no debe ser para humanos, sino para quienes cavan”. En respuesta, la oposición humana (que sigue existiendo en teoría, aunque ya no puede votar porque las urnas se han llenado de semillas de girasol) ha presentado un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, arguing que “un conejito no debería firmar contratos de construcción”. El fallo está pendiente mientras tanto el conejito ya ha empezado a excavar túneles bajo la calle de los Moros para “mejorar el drenaje pluvial”.

La oposición humana exige un referéndum para devolver el poder a los bipeds

Mientras el Gobierno animal consolida su poder, la oposición humana ha convocado una asamblea vecinal en la calle de Corrida para exigir un referéndum que devuelva el poder municipal a los seres humanos. “Somos nosotros los que pagamos el IBI, no las palomas”, declaró indignado Paco Martínez, portavoz de la plataforma “Gijón Son los Humanos”. “No podemos permitir que un gallo ponga orden en las colas de la piscina municipal”.

Sin embargo, el secretario general del nuevo Gobierno animal, un loro argentino llamado “El Loco”, respondió desde el balcón del Ayuntamiento que “las decisiones se toman por consenso entre especies” y que “el hombre ya tuvo su oportunidad, ahora es el turno de las aves y los conejos”. El loro también anunció que la próxima sesión plenaria se celebrará en el aire, utilizando palomas mensajeras para transmitir los acuerdos, y que los discursos se pronunciarán en código moruno para preservar la tradición local.

Las medidas económicas del nuevo Gobierno animal

El nuevo Ejecutivo animal ya ha empezado a implementar sus primeras medidas económicas. El presupuesto municipal se ha reorientado hacia proyectos sostenibles que beneficien a las especies predominantes: se construirá una red de palomares interconectados por todo el centro urbano, se instalarán bebederos para conejos en todas las rotondas y se creará un parque infantil exclusivamente para polluelos de gallina. Además, se ha decidido que el impuesto sobre el consumo (IVA) se sustituya por el “Impuesto sobre el Pienso”, que gravará con un 21% toda compra de semillas, granos y forraje.

El portavoz de Hacienda, una gallina de raza Plymouth Rock, explicó que “la economía debe girar en torno a lo que realmente importa: comer bien y tener donde posarse”. Las preocupaciones de los humanos sobre el aumento del coste de la vida han sido desestimadas con la frase “si no tenéis rascónes, no necesitáis dinero”. Mientras tanto, el famoso “El Culón” ha sido reconvertido en un enorme nido de palomas y se ha prohibido acercarse a menos de diez metros para no molestarlas durante la incubación.

El futuro de Gijón bajo el Gobierno animal

Con el nuevo Gobierno en funciones, Gijón se está transformando en una ciudad donde las leyes de los humanos han quedado suspendidas temporalmente por orden del presidente conejito. El transporte público ya no son buses, sino palomas mensajeras que llevan a los ciudadanos de un punto a otro del centro, aunque la velocidad depende del ánimo de la paloma y si ha comido suficiente maíz. La Policía Local ha sido sustituida por un cuerpo de conejos entrenados para morder a quien aparque en zona verde, y el Servicio de Limpieza ahora consiste en palomas que comen las migas que dejan los humanos.

Los vecinos se han adaptado con rapidez. Las terrazas de los bares se han llenado de comederos para pájaros, y los dueños de mascotas pasean a sus perros con bozal para protegerlos de los ataques de gallinas terrestres. En cuanto a la cultura, el próximo ciclo musical estará compuesto exclusivamente de canciones de grillos y arrullidos de conejos, y la Semana Santa se celebrará con una procesión de palomas blancas llevando un enorme huevo de chocolate en lugar de cualquier imagen religiosa.

Conclusión: ¿hacia dónde nos lleva esta nueva era?

La llegada de las especies animales al poder municipal ha puesto de manifiesto una verdad incuestionable: quizás los humanos hemos estado gestionando la ciudad mal durante demasiado tiempo, y ahora es el turno de quienes tienen patas, alas o orejas largas. Gijón, que durante siglos fue conocida por su “El Culón”, su fútbol y su clima amable, ahora se define como la capital española de la cría de gallinas, palomas y conejos, un título que aunque parezca absurdo, bien podría ser el inicio de una nueva era de convivencia interspecies.

Mientras los ciudadanos se adaptan a vivir con palomas como alcaldes, conejos como concejales y gallinas como consejeras, queda claro una cosa: en Gijón, el poder ya no se otorga por votos, sino por quién ponga primero el pie (o la garra) en el Ayuntamiento. Y si los humanos quieren recuperar su lugar, deberán empezar por entender que la democracia, al fin y al cabo, también es cosa de aves.

Finalmente, el Ayuntamiento ha anunciado que las próximas elecciones municipales se realizarán mediante un sistema electoral basado en el “canto del gallo”: el candidato que despierte a más vecinos antes de las seis de la mañana ganará la alcaldía. Mientras tanto, los comerciantes han empezado a aceptar semillas de girasol como moneda de cambio, y la oficina de información turística ya entrega mapas marcados con los mejores sitios para posar. Gijón ha entrado en una nueva era, y parece que las palomas, con sus pies en la tierra y sus alas en el cielo, están dispuestas a quedarse por un buen tiempo. Eso sí, alguien deberá recordarles que los conejos cavan túneles y las gallinas ponen huevos, pero gobernar es otra cosa.