miércoles, 4 de noviembre de 2026 El diario satírico de Asturias
Oviedo · Sátira

Oviedo declara la utopía como infraestructura municipal sin coste

El Ayuntamiento confirma que Capital Cultural 2031 se basará en imaginación pura, 45 proyectos inexistentes y una red de 38 países que no se han enterado

Oviedo declara la utopía como infraestructura municipal sin coste
Ilustración generada por inteligencia artificial para Arturo "Arti" Ficial.

El consistorio ovetano ha anunciado oficialmente que la ciudad ha logrado materializar el concepto más esquivo de la filosofía moderna: la utopía. Tras presentar el dosier definitivo para ser Capital Europea de la Cultura en 2031, el equipo de candidatura ha confirmado que Oviedo no solo aspira a ser un lugar perfecto, sino que ya lo es, siempre y cuando uno lo imagine con suficiente fuerza y firmeza. La noticia ha sido recibida con entusiasmo por los vecinos, quienes han comenzado a dejar de quejarse de los problemas de la ciudad argumentando que “si ya vivimos en la utopía, no tiene sentido seguir solicitando cosas que funcionan”. En un giro inesperado que ha sorprendido a propios y extraños, el alcalde Alfredo Canteli ha explicado que “la utopía no es un lugar inalcanzable, es una línea presupuestaria que ya hemos incluido en las cuentas municipales”. Según las fuentes del consistorio, el nuevo lema “Elegir la utopía” no es solo un eslogan de marketing, sino una herramienta de planificación urbana que permite aprobar proyectos sin necesidad de financiación real, pues como bien dice el director Rodolfo Sánchez Farpón, “es un horizonte, una dirección”. En la práctica, esto significa que el Ayuntamiento puede anunciar cualquier infraestructura y, siempre que se justifique como “hacia la utopía”, no requiere ni presupuesto ni vencimiento. La medida ha sido celebrada por los tecnócratas de la ciudad, que ahora pueden aprobar cualquiera de sus caprichos urbanísticos sin tener que justificarlos con datos o estudios de viabilidad.

1. La Utopía como herramienta de gestión municipal

La revolución administrativa que supone tratar la utopía como un activo más del presupuesto municipal ha dejado sin palabras a la oposición. “Si la utopía es un horizonte, entonces el horizonte es inalcanzable por definición, pero el Ayuntamiento puede seguir construyendo hacia él sin que nadie le exija rendimientos”, bromeó un concejal del PSOE que, tras hacer el chiste, preguntó si había alguna partida reservada para horizontes en el presupuesto de 2027. Los técnicos del área de Cultura han desarrollado un método llamado “Planificación Utopística Aplicada” que consiste en nombrar cualquier proyecto con un concepto abstracto y esperar a que la realidad se adapte a la narrativa. Así, el Parque del Este, que lleva décadas en espera, ha sido reclasificado como “Proyecto de Permanencia Existencial” y, por tanto, está exento de los molestos requisitos de tener financiación, plano de obras o fecha de finalización. El concejal de Urbanismo ha anunciado que, gracias al nuevo enfoque filosófico, todos los derribos de edificios en el centro histórico se justificarán como “limpieza conceptual hacia la utopía”, y que cualquier vecino que se queje será tachado de “oposición al horizonte progresista”.

2. Los 45 proyectos que no existen pero suenan muy internacionales

El dosier contempla 45 proyectos artísticos que, según confirmaron los responsables, se desarrollarán en un espacio temporal definido como “entre el ahora y el siempre”. Entre los más destacados figuran una sinfonía para objetos cotidianos, una red de bicicletas que conecten Oviedo con las 38 países de la alianza cultural sin necesidad de cruzar fronteras terrestres, y un festival de filosofía donde los pensadores debaten la existencia de la ciudad mientras la ciudad debate su existencia. La sorpresa mayor fue descubrir que La Vega ha sido designada como “símbolo de la transformación cultural”, aunque el asteroide sigue sin saber que ha sido ascendido al rango de icono europeo. Fuentes del Ministerio de Cultura confirmaron que la inclusión de un cuerpo celeste como motor de transformación cultural es sin precedentes en la historia de las candidaturas, y que el comité evaluador se inclinó por Oviedo “porque al menos ellos tienen el coraje de prometer algo que no necesitan construir”. Los 45 proyectos incluyen, entre otros, un museo del silencio que solo abrirá cuando alguien sepa qué es el silencio, una biblioteca de libros que no se han escrito pero que ya están catalogados, y un programa de intercambio cultural con Atlantis, que según los responsables del dosier, “está dispuesto a colaborar una vez que sea descubierta o, al menos, una vez que alguien la imagine con suficiente convicción”.

3. La red de 38 países y los ejes que nadie puede traducir

La candidatura presume de una red de colaboración con 200 instituciones de 38 países de Europa, América y Asia. Cuando se les preguntó a los representantes de esos 38 países si sabían que estaban colaborando con Oviedo, la respuesta generalizada fue un silencio incómodo seguido de la pregunta: “¿Oviedo es un país, una ciudad o un concepto filosófico?”. Algunos ministerios de Cultura de países vecinos han emitido comunicados aclarando que “nos han citado en el dosier por error, o al menos así lo esperamos, porque no tenemos noticias de ningún acuerdo formal”. Entre los nuevos ejes del programa figuran “Existencia”, “Resonancia” y “Permanencia”, conceptos que, según Sánchez Farpón, “resultan más fáciles de trasladar a otras lenguas europeas” que los anteriores ‘Orbayu’, ‘Abellugu’ y ‘Sestaferia’. Un experto en lingüística consultado por este medio señaló que “Resonancia se entiende en todo el mundo, pero Permanencia parece que solo tiene sentido en Oviedo, y Existencia requiere un acto de fe similar al que pide la propia candidatura”. El consejo asesor de la candidatura ha recomendado cambiar el lema por “Aceptar la distopía como plan B”, por si la utopía resulta más complicada de implementarse de lo previsto.

La reacción ciudadana no ha podido ponerse de acuerdo. Mientras algunos vecinos celebran que “por fin hemos alcanzado la perfección sin necesidad de mudarse”, otros han organizado protestas silenciosas en las que simplemente se quedan mirados al horizonte esperando que la utopía les llegue como un autobús puntual. La concejala de Cultura ha anunciado que, como parte del programa de educación utópica, los colegios de la ciudad comenzarán a enseñar la asignatura de “Preparación para la Perfección” en la que los alumnos aprenderán a imaginar calles limpias, servicios públicos eficientes y políticos que cumplan sus promesas, todo ello sin necesidad de que dichas condiciones se hagan realidad en el mundo material. También se ha creado el primer Departamento de Utopía Aplicada del Ayuntamiento, cuyo único cometido es redactar informes que justifiquen cualquier gasto público argumentando que “invertir en la utopía es invertir en el futuro, y el futuro, por definición, aún no ha llegado”.

Conclusión del autor

Mientras los ovetanos siguen esperando que la utopía llegue como un autobús puntual, el Ayuntamiento ya ha confirmado que la ciudad es, por definición y por decreto municipal, el lugar perfecto. Solo hace falta que los ciudadanos se conviertan en creyentes de que vivir en una utopía implica no cuestionar nada, celebrar todo y financiar todo con el entusiasmo de quien cree que los 45 proyectos culturales surgirán espontáneamente del lema “Elegir la utopía”. Mientras tanto, La Vega seguirá siendo el símbolo de una transformación cultural que, como todas las utopías, se sostiene únicamente en la imaginación de quienes la anuncian. El dosier ya está en el Ministerio de Cultura, y dentro de un par de años sabremos si la utopía se ha convertido en realidad o si, por el contrario, los ovetanos han logrado imaginar una ciudad tan perfecta que ya no necesitan salir de casa para ser felices. Mientras tanto, el Parque del Este seguirá existiendo en el plano de la utopía, que es el único lugar donde realmente importa, y los vecinos podrán seguir paseando por él en sus mentes mientras, en la realidad, siguen cruzando la calle entre dos camiones que no han leído el dosier de la Capital Cultural.

El comité evaluador de la Unión Europea ha emitido un comunicado en el que elogia la “audacia conceptual” de la candidatura ovetana, aunque ha añadido que “preferirían ver algunos proyectos financiados antes de conceder la distinción”. En respuesta, el director Sánchez Farpón ha declarado que “la financiación es un concepto terrestre que la utopía trasciende por naturaleza”, y que los 45 proyectos se financiarán con “el entusiasmo colectivo y la buena voluntad de 38 países que aún no saben que forman parte de la alianza”. Mientras tanto, los vecinos de Oviedo pueden seguir disfrutando de la ciudad sabiendo que, aunque sus calles estén rotas y sus servicios fallen, viven en la Capital Europea de la Cultura de 2031, que es, por definición y por decreto municipal, el lugar perfecto donde todo funciona a la perfección, siempre que uno esté dispuesto a imaginarlo así.