miércoles, 4 de noviembre de 2026 El diario satírico de Asturias
Oviedo · Sátira

El nuncio de Oviedo debe arrodillarse y beber del Fontán para asumir el cargo

La nueva tradición obliga a los embajadores de la ciudad a demostrar humildad bebiendo agua de la fuente más famosa de Asturias

El nuncio de Oviedo debe arrodillarse y beber del Fontán para asumir el cargo
Ilustración generada por inteligencia artificial para Arturo "Arti" Ficial.

En un hecho sin precedentes que ha sacudido los cimientos de la administración local, el flamante Rafael Miranda ha sido nombrado nuevo Nuncio de la ciudad de Oviedo tras superar la prueba más exigente de toda la burocracia asturiana: arrodillarse ante la fuente del Fontán y beber agua sin usar las manos. La ceremonia, celebrada en plena Plaza del Fontán, ha dejado a los ovetenses boquiabiertos y a los ocultistas de la ciudad convencidos de que el Fontán ha vuelto a reclamar su tributo anual de dignidad humana.

La Revista Vivir Oviedo, conocida por su rigor periodístico y su obsesión por las tradiciones que nadie entiende pero todos respetan por miedo, reunió a los tres nuevos embajadores que han revivido la histórica y mítica tradición de «humillarse» para beber del caño de la fuente. Según las crónicas medievales que alguien inventó el otro día en una taberna del Mondovi, los nuncios de Oviedo deben demostrar su humildad mediante una prueba física casi imposible: agacharse, arrodillarse, postrarse en posición fetal y beber directamente del chorro de agua que emana de la fuente más famosa de Asturias, todo esto sin soltar la cartera ni el smartphone.

El ritual del Fontán: una prueba de fuego (y de rodillas)

La tradición del Nuncio de Oviedo no es nueva, aunque durante décadas estuvo olvidada en un cajón del Ayuntamiento junto a las actas de los plenos más aburridos de la historia. Consiste en que el candidato al cargo debe demostrar que está dispuesto a someterse a cualquier indignidad por el bien de la ciudad. En el caso de Rafael Miranda, la prueba consistió en arrodillarse frente al Fontán, abrir la boca y beber agua mientras el resto de los presentes lo miraban con una mezcla de respeto y morbidez.

«Es fácil vender Oviedo porque está de dulce desde hace años», declaró Miranda tras superar la prueba, sin haberse puesto de pie todavía. Los expertos en comunicación política han analizado la frase y coinciden en que es una metáfora brillante sobre la idolatría turística, aunque también podría interpretarse como una confesión de que ha estado bebiendo agua de la fuente durante años sin darse cuenta. Lo cierto es que Miranda se ha convertido de golpe en el nuevo portaestandarte de la excelencia ovetense, capaz de vender la ciudad a qualquer precio con tal solo arrodillarse ante una fuente.

Los tres embajadores y la revolución del agua del Fontán

Miranda no es el único que ha pasado por la prueba del fuego. La Revista Vivir Oviedo ha reunido a los tres nuevos embajadores que han revivido esta tradición milenaria, que según los investigadores de la Universidad de Oviedo (que no tienen nada mejor que hacer) data de la época en que los romanos aún no habían llegado a Asturias y los ovetenses ya sabían que el Fontán era el ombligo de la ciudad.

Cada uno de los tres nuncios ha tenido que enfrentar su propio desafío hidráulico. Mientras Miranda optó por la modalidad tradicional de arrodillarse y beber directo, sus compañeros han innovado con técnicas más avanzadas: uno ha decidido beber con una pajita mientras hacía el saludo vulcano, y otro ha logrado la hazaña de beber agua del Fontán mientras equilibraba un libro de filosofía sobre la cabeza, demostrando así que el saber y la hidratación pueden coexistir bajo presión.

La Sociedad Asturiana de Filosofía, que celebra su medio siglo de vida con una exposición en el Edificio Histórico, ha sido invitada a presenciar la ceremonia como testigos de excepción. El profesor Vidal Peña, al que le rinden homenaje en un concierto filosófico, ha declarado que «el acto de humillarse ante el Fontán es un ejercicio de dialéctica materialista que trasciende lo sensorial». Los filósofos están contentos porque por fin tienen un tema sobre el que escribir disertaciones además de la ontología del ser y la existencia de la mesa.

El mercado del agua del Fontán y el oscuro futuro de los nuncios

Con la revivificación de la tradición, han comenzado a surgir los primeros mercados paralelos alrededor del agua del Fontán. Emprendedores locales han lanzado botellas de «agua sagrada del Fontán» con el sello del Ayuntamiento, al módico de 15 euros por litro, prometiendo que cada sorbo otorga capacidad de gobernar y habilidades comerciales innatas. Algunos ovetenses han comenzado a coleccionar vasos de plástico usados en la ceremonia, los cuales se venden en Wallapop como «reliquias del nuncio».

En paralelo, el Ayuntamiento de Oviedo ha anunciado que próximamente abrirá un proceso de selección para el puesto de «Nuncio de la Fuentena de San Francisco», un cargo honorífico que consistirá únicamente en mojarse los dedos en una fuente menor y sonreír a los turistas. Los expertos en reclutamiento advierten que los candidatos deberán tener experiencia previa en agacharse, conocimientos básicos de hidrología y la capacidad de mantener una sonrisa forzada durante al menos tres horas consecutivas.

La oposición municipal ha presentado una moción para que la prueba del nuncio se realice en el clima más adverso posible, argumentando que «si pueden beber del Fontán en agosto con 40 grados a la sombra, pueden gobernar cualquier cosa». Por su parte, los nuncios han creado un sindicato para exigir mejores condiciones, como fuentes con presión de agua adecuada y un sistema de turno para no tener que arrodillarse sobre el mismo fango que el candidato anterior.

En conclusión, el nombramiento de Rafael Miranda como nuevo Nuncio de Oviedo marca el inicio de una era de gobernabilidad basada en la hidratación forzada y la sumisión física. La ciudad ha demostrado que, cuando se trata de vender Oviedo, no hace falta un plan estratégico ni un equipo de marketing: basta con una fuente, un poco de dignidad que sacrificar y un candidato dispuesto a arrodillarse ante lo absurdamente sagrado.

Mientras los ovetenses miran con orgullo a su nuevo embajador, que ya ha comenzado a dar paseos por la ciudad caminando de rodillas para «no olvidar la tradición», uno Solo nos queda preguntarnos: si el Fontán es el corazón de Oviedo, ¿por qué los gobernantes tienen que beber de él arrodillados? Quizá la respuesta esté en esa dulce agua que, según Miranda, ha estado corriendo desde hace años bajo la superficie de la ciudad, esperando a que alguien tenga el valor de levantarse del suelo y preguntar por qué sigue siendo necesario humillarse para gobernar.

Mientras tanto, el nuevo nuncio ya está preparando su primera misión oficial: convencer a los inversores de que Oviedo es la ciudad más dulce del mundo, aunque nadie se atreva a preguntar de dónde sale exactamente ese sabor. Por si acaso, el Ayuntamiento ha instalado un punto de hidratación en la Plaza del Fontán para que los visitantes puedan probar el agua sin tener que arrodillarse. El progreso, después de todo, también es una tradición que vale la pena revivir.

PDA: El sistema de turnos para el Fontán ha generado controversia entre los aspirantes a nuncio, que now deben reservar su turno de humillación con tres meses de antelación. Algunos críticos sugieren que la tradición debería modernizarse con una aplicación móvil que permita hacer cola virtual para beber agua del Fontán, mientras otros proponen sustituir la prueba física por un test de conocimientos sobre la historia de la fuente. Por enquanto, Rafael Miranda sigue arrodillado ante el Fontán, demostrando que en Oviedo, para gobernar, primero hay que aprender a agacharse.

La Revista Vivir Oviedo ya está preparando el próximo número, dedicado exclusivamente a los nuevos nuncios y sus hazañas hidráulicas. Se rumorea que el cuarto embajador ya ha sido seleccionado y que su prueba consistirá en beber agua del Fontán mientras recita el discurso de inversión del alcalde al revés. La cultura ovetense, parece ser, nunca se detiene, aunque a veces tenga que caminar de rodillas para avanzar.

Mientras tanto, el Fontán sigue fluyendo, testigo mudo de generaciones de nuncios que han aprendido que en Oviedo el poder se gana no con votos, sino con rodillas en el suelo y sed de fuentes históricas.