Oviedo cobra 2 euros por cada respiración por exceso de CO2 municipal
La nueva ordenanza busca reducir la huella carbono de la ciudad cobrando a los oviedenses por cada bocanada de aire.
En una decisión histórica que ha dejado a más de uno sin aliento —literalmente—, el Ayuntamiento de Oviedo ha aprobado una ordenanza pionera que establece el cobro de dos euros por cada respiración realizada dentro del término municipal, justificando la medida como “necesaria para reducir la huella de carbono de la ciudad y evitar que los oviedenses agoten el aire disponible”.
La norma, que entra en vigor el próximo lunes, obligará a todos los residentes a inscribirse en el Registro Respiratorio Municipal y a adquirir un bono de respiración mensual. Según el concejal de Medio Ambiente, Javier Cuéllarez, “cada litro de aire exhalado contribuye al calentamiento global y Oviedo, al estar rodeada de montañas, retiene el CO2 como una tupper mal cerrado”.
Para facilitar el cumplimiento de la nueva normativa, el consistorio ha instalado veinticinco cabinas de control respiratorio en los puntos más concurridos de la ciudad: Plaza del Ayuntamiento, Calle Corrida, San Francisco de Asís y la estación de autobuses. Cada ciudadano deberá pasar por una de estas cabinas antes de inhalar, donde una máquina especial registrará el volumen de aire inspirado y expirado, calculando en tiempo real el costo en euros.
Los visitantes y turistas también estarán sujetos a la tarifa, aunque se les aplicará un recargo del 50% por ser “estranjeros que ensucian nuestro aire sin contribuir a la economía local”. La oficina de turismo ya ha anunciado que incluirá en sus paquetes turísticos un Certificado de Respiración Obligatorio que debe presentarse a la entrada de cualquier monumento.
La medida ha generado reacciones mixtas entre la población. María González, vecina de la Calle del Medio Punto, se muestra preocupada: “Yo fumo dos paquetes al día, ya respiro mal de por sí. Ahora tendré que elegir entre fumar y decirle a mi hijo que lo quiero. Con la ordenanza, cada cigarrillo me cuesta cuatro euros más por el aire que consumo mientras estoy en la calle”.
Por otro lado, el joven estudiante Carlos Martínez ve el lado positivo: “Me motiva a hacer más ejercicio. Si respiro más, pago más, así que mejor aguantar la respiración cuando salgo a caminar. Ya estoy entrenando para la próxima temporada de apnea selectiva”.
Los mayores se han organizedo en grupos de “respiración compartida” en los parques de la ciudad para reducir costos, aunque la policía local ya ha multado a tres personas por “conspiración para acumular aire sin pagar”.
Excepciones y beneficios especiales
La ordenanza contempla varias excepciones. Los niños menores de seis años están exentos del pago, aunque deberán presentar una justificación médica si respiran por encima del promedio nacional. Los deportistas profesionales podrán solicitar una licencia de “respiración forzada” que les exime del pago durante entrenamientos, siempre y cuando justifiquen que la actividad aumenta la productividad de la ciudad.
Además, el Ayuntamiento ha firmado un acuerdo con el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) para que los pacientes que requieran respiradores artificiales obtengan un descuento del 30% en su tarifa respiratoria. “Es una inversión en salud pública”, asegura la alcaldesa, Selfa García. “Si la gente no puede permitirse respirar, menos presión tendremos sobre los servicios de urgencias”.
El mercado negro del aire
Con la puesta en marcha de la ordenanza, ha surgido un mercado negro de respiración en los barrios más periféricos. En zonas como El Vallín o La Galera, algunos vecinos ofrecen “bosquejos de aire puro” por un módico precio, prometiendo acceso a pulmones llenos de oxígeno sin pasar por las cabinas de control. La policía ha desmantelado ya tres redes ilegales que distribuían tanques de aire comprimido robados de las cabinas municipales.
“Nosotros solo ayudamos a la gente a respirar como Dios manda”, explica un integrante de una de estas redes que prefiere mantener el anonimato. “El air
La respuesta del opositor
El grupo municipal del PSOE ha presentado una moción de urgencia en el pleno criticando la medida como “una атака sin precedentes contra los derechos fundamentales de los ciudadanos”. Según la portavoz socialista, Elena Sánchez, “respirar es un derecho inalienable, no un servicio de suscripción. Primero nos cobran por el agua, luego por el aire, y en poco tiempo nos tendrán que cobrar por tener un latido”.
El equipo de gobierno ha respondido que la ordenanza es “estrictamente necesaria” y que los fondos recaudados se destinarán a la reforestación de los barrios y a la compra de plantas que “respiren por nosotros” para aliviar la carga fiscal a los ciudadanos. Además, se ha anunciado que en los próximos meses se estudiará la posibilidad de cobrar por el uso de los ojos, ya que “mirar también consume energía y genera luz polluante”.
Plan de implementación por fases
El consistorio ha dividido la implementación en tres fases. La fase piloto, que comenzará el próximo mes, afectará únicamente a los funcionarios municipales y a los empleados de las empresas contratadas por el Ayuntamiento. Estos deberán presentar mensualmente un informe de consumo respiratorio que será auditado por la Intervención General de la Administración.
La segunda fase, prevista para dentro de seis meses, extendirá el cobro a todos los residentes empadronados en Oviedo. Por último, la tercera fase —que podría retrasarse dependiendo de la recaudación— incluirá a visitantes, repartidores a domicilio y cualquiera que respire dentro del radio de cinco kilómetros desde cualquier edificio municipal.
El concejal de Hacienda, Luis Fernández, ha garantizado que “no se multará a nadie por olvidar respirar durante un momento”, aunque sí se aplicarán sanciones por “apnea voluntaria prolongada con el fin de ahorrar en la factura”.
Testimonios de afectados
Javier, taxista del barrio de Tejadilla, se muestra resignado: “Ya no sé qué hacer. Si hablo con los clientes, gasto dinero por aire. Si me callo, pierdo la carrera. Al final, lo más económico es no hablar y hacer señas con las manos”.
La hostelería también se ve afectada. El dueño del Bar El Asturiano comenta que “los clientes vienen, toman un vino y se van sin hablar porque no quieren pagar la tarifa respiratoria por la conversación. Hemos tenido que instalar cabinas de aire acondicionado con filtros de CO2 para que los clientes no respiren el mismo aire que los camareros”.
Los estudiantes de la Universidad de Oviedo han creado una aplicación llamada “RespiraGratis” que permite compartir bonos de respiración entre usuarios, aunque ya ha recibido una advertencia del Ayuntamiento por “fomento del fraude respiratorio”.
El futuro del aire en Oviedo
El Ayuntamiento ya está estudiando nuevas medidas para complementar la ordenanza. Entre ellas se encuentra la implantación de un sistema de “respiración diferencial” por barrios, donde las zonas más pobres de la ciudad pagarán menos por cada respiración que las zonas acomodadas. Además, se planea un programa de “aire verde” donde los ciudadanos que planten árboles podrán obtener créditos para respirar gratis durante una semana.
También se ha anunciado que en los próximos meses se abrirá el debate sobre la posible implantación de una tarifa plana de respiración para menores de treinta años, argumentando que “los jóvenes son el futuro de la ciudad y no debemos hipotecar su capacidad pulmonar”.
La alcaldesa Selfa García concluyó: “Esta medida no busca recaudar fondos, sino concienciar a la población sobre la importancia de cuidar el aire. Si respiramos menos, consumimos menos. Y si consumimos menos, ahorramos. Al final, todos salimos ganando, excepto quizás los neumáticos que se desgastan al correr a las cabinas de control”.
Conclusión del autor
En resumen, el Ayuntamiento de Oviedo ha dado un paso audaz hacia un futuro donde todo tiene precio, hasta el aire que respiramos. Mientras los ciudadanos se adaptan a esta nueva realidad económica, queda por ver si la medida logrará realmente reducir la huella de carbono de la ciudad o si, por el contrario, provocará una emigración masiva hacia municipios vecinos donde respirar sigue siendo gratis.
Lo que es seguro es que, a partir del próximo lunes, los oviedenses deberán aprender a contener la respiración si quieren ahorrar dinero, y los turistas deberán pensar dos veces antes de suspirar ante la belleza del Monte Naranco. Después de todo, como dice el popular saido modificado: “A quien le debe, pague; y si le debe aire, también le cobraremos”.
Esta ha sido una radiografía satírica de una decisión municipal que, aunque absurda, no deja de poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿hasta dónde estamos dispuestos a pagar por lo que antes era gratuito? La respuesta, por ahora, está en nuestros pulmones —y en nuestros bolsillos.